jueves, 14 de julio de 2022

Los 3 secretos budistas que esconde La historia interminable

Texto: Jennifer Delgado Suárez en Rincón de la psicología
Imagen: Peder Mørk Mønsted


 
“El momento es eterno […] Todo gira simplemente en círculo. Lo que comienza debe terminar, lo que adquiere vida luego debe morir. Todo se compensa, el bien y el mal, lo bello y lo feo, la estupidez y la sabiduría”.

 
Estas palabras podrían haber sido extraidas del Dào Dé Jīng o de algún antiguo manuscrito budista, pero provienen de uno de los libros infantiles más exitosos de todos los tiempos: La historia interminable.

La obra, publicada por primera vez en 1979, traducida a más de 36 idiomas y adaptada a la gran pantalla, ha sido catalogada como literatura escapista o fantástica, aunque la mayoría de los psicólogos han visto en ella un viaje en clave a través del duelo y la depresión.

Sin embargo, el libro La historia interminable tiene varias capas de significado, hasta el punto que también podría considerarse como un texto iniciático al budismo. De hecho, su autor, Michael Ende, estuvo fascinado por Japón desde su infancia y visitó varias veces el país. En 1977 aprovechó su primer viaje para intercambiar ideas con un monje zen, por lo que no es extraño que la filosofía budista se transparente en su obra.

Como resultado, el libro La historia interminable revela pistas importantes y complejas para quienes quieran comprender mejor esta filosofía y adentrarse en ella.
 
 
El primer paso: Recuperar la capacidad de desear
A través de los ojos de un niño, Ende nos va dejando pistas sobre el budismo. De hecho, ni siquiera es casual que el protagonista sea un niño porque ello representa la mente que todavía no se ha llenado por completo con los condicionamientos sociales y aún se mantiene abierta a la maravilla y la fantasía, dejándose llevar por una insaciable curiosidad.

Bastián tiene el cometido de salvar Fantasia, pero en realidad su verdadera misión es encontrarse a sí mismo y descubrir lo que quiere. La única regla que recibe para moverse por el mundo de Fantasia es: “haz lo que quieras”, las palabras escritas detrás de Áuryn, el medallón con las dos serpientes que en realidad representa el símbolo del yin y el yang.

Sin embargo, ese “haz lo que quieras” no significa que pueda hacer lo que se le antoje, sino que debe seguir sus deseos, que son el hilo conductor de la segunda parte del libro. Los deseos lo llevarán a encontrar su verdadera voluntad. Esa es la búsqueda que emprende Bastián por Fantasia, aunque al principio no es plenamente consciente de ello.

No es casual que los deseos aparezcan una y otra vez en el libro La historia interminable ya que la sabiduría antigua les confería una importancia especial.

La palabra deseo proviene del latín “sideris”, que significa “astros”. Por tanto, antiguamente “desear” sigificaba dejar de mirar a los astros; o sea, dejar de “con-siderar” el camino que marcaban las constelaciones para mirar dentro y preguntarse qué era lo que queríamos. Desear es, por tanto, volver la vista hacia uno mismo para descubrir qué es lo que realmente queremos conectando con nuestro “yo” más profundo.

Ese deseo auténtico es el que moverá a Bastián. “Los caminos de Fantasia se pueden encontrar gracias a tus deseos. Puedes proseguir solo con un deseo sucesivo. Lo que no deseas permanece inaccesible. Ese es el significado de las palabras ‘cerca’ y ‘lejos’. No basta solamente con irse de un lugar. Debes desear llegar a otro. Debes dejarte guiar de tus deseos”.

Bastián descubre que desear es complicado porque en la vida cotidiana nos limitamos a querer lo que quieren los demás. Olvidamos desear. De hecho, en cierto punto del camino se lamenta: “es extraño que no se pueda simplemente desear lo que se quiere”.

Por tanto, para poder avanzar por Fantasia, Bastián debe aprender a conectar con sus deseos más profundos. Cuando los descubre, una vez que tiene claro qué desea, llega la voluntad, que es lo que permite tomar las decisiones correctas que le llevarán a hacer realidad sus deseos.

En cambio, la falta de deseos y de sueños, la carencia de imaginación y creatividad, conforman la Nada que destruye Fantasía.
 
 
El segundo paso: Emprender el camino sin juzgar
Otro concepto clave que se repite a lo largo del libro La historia interminable está relacionado con la idea budista de que los contrarios se complementan. “Debes partir sin armas. Debes dejar que ocurra todo lo que debe ocurrir. Todo debe ser igual para ti, el Bien y el Mal, lo Bello y lo Feo, la Estupidez y la Sabiduría […] Tú solo debes buscar y preguntar, pero nunca sentenciar según tu juicio”, escribió Ende.

En Fantasia conviven todo tipo de seres. Cada uno es diferente y ninguno es juzgado. Ende enfatiza a lo largo de toda la obra en la necesidad de prestar atención a la realidad sin establecer juicios de valor o colocar etiquetas porque es la única manera de percibir sin condicionamientos y establecer relaciones genuinas.

Transmite la idea de que absolutamente todos los seres son necesarios, con sus virtudes y supuestos defectos, porque se complementan. Pretende romper el pensamiento dicotómico y moralista característico de la cultura occidental demostrando que existe un equilibrio entre las cosas y que todas son necesarias, aunque algunas no nos gusten.

De hecho, alerta de las palabras que usamos para etiquetar y de cómo se convierten en una trampa. “Los hombres viven de ideas y esas se pueden guiar como uno quiera”. En la filosofía budista se establece una diferenciación entre las ideas y la realidad, ya que las primeras a menudo son una imagen distorsionada de la misma. Por esa razón, Ende afirma que “para tener poder sobre los hombres, basta cambiar sus ideas”. Pero dado que las ideas no siempre reflejan la realidad, se convierten en un terreno fértil para la mentira.

Según Ende, “ese es el único poder que realmente cuenta” en la sociedad actual, el poder para desvirtuar la realidad manipulando la opinión y vidas de las personas. Pero “cuando uno se convierte en siervo del poder, queda sin voluntad e irreconocible. Induce a los hombres a comprar cosas que no necesitan, a odiar lo que no conocen, a creer cosas que los vuelven obedientes o a dudar de aquello que los podrían salvar”.

Ende, por tanto, nos anima a salir del mundo de las palabras, las etiquetas y los juicios para constatar la realidad, una realidad que puede ser tan maravillosa como cruda porque no se guía por las leyes humanas sino por el flujo de la naturaleza. Nos anima a dejar atrás el pensamiento dicotómico para abrazar un pensamiento holístico en el que no hay bien ni mal absolutos.
 
 
El tercer paso: Deshacerse de la intención
En el budismo existe la práctica de la no intención. Es un concepto difícil de entender para la mente racional porque nos parece imposible poder actuar conscientemente sin intencionalidad. Parece imposible desear y al mismo tiempo deshacerse de la intención. De hecho, suele ser una de las prácticas más difíciles de alcanzar incluso para quienes tienen experiencia en la meditación.

Sin embargo, es una de las pistas iniciáticas más valiosas que deja Ende en uno de los capítulos del libro. Cuando Atreyu debe atravesar la Puerta sin Llave, detrás de la cual podrá encontrar la respuesta que está buscando, debe deshacerse de la intención. “Si uno logra olvidarse de toda intención de pasar y no desea más nada, entonces la puerta se abre por sí sola, como por arte de magia”, explicó Ende.

De la misma forma, en la meditación muchas veces se anima a la persona a deshacerse de los objetivos porque estos pueden terminar guiando la mente y alejándola de las respuestas que está buscando. Se trata de una conciencia integral sin esfuerzo, en la que aprendemos a estar plenamente conscientes, pero sin juzgar la realidad, simplemente viviéndola.

Ese estado de conciencia nos permite insertarnos en el Wu-wei, o estado de flow como se le conoce en Psicología. En ese punto realizamos una acción no dual porque no se produce una bifurcación entre el sujeto y el objeto. Al contrario, el sujeto se fusiona con la actividad que realiza. En este estado la mente se mantiene atenta y despierta, pero no se detiene en nada, ni en los hechos ni en el pensamiento, sino que se mantiene fluyendo, tomando con naturalidad las decisiones que nos conducirán a hacer realidad nuestros auténticos deseos.

El libro La historia interminable es, desde esa perspectiva, una auténtica historia infinita porque contiene innumerables significados y símbolos, de manera que cada vez que volvamos a leer sus páginas podremos descubrir una pista nueva. No es, por tanto, un libro solo para niños, sino para mentes curiosas que no se cansan de buscar. Es un libro para quien “siempre quiso ser otro, pero nunca había deseado cambiarse a sí mismo”, como dijera Ende.
 
 

miércoles, 29 de junio de 2022

Filosofía de Michael Ende sobre la vida, la muerte y el tiempo

- "¿Eres tú la Muerte?"
Momo le pregunta al maestro Hora (Ende, Momo 144)





Publicada por primera vez en 1973, la novela de fantasía infantil Momo, del autor alemán Michael Ende, ha sido traducida desde entonces a más de veinte idiomas, y la edición alemana nunca se ha dejado de producir. Su título completo, Momo, oder Die seltsame Geschichte von den Zeit-Dieben und von dem Kind, das den Menschen die gestohlene Zeit zurückbrachte, (Momo o la extraña historia de los ladrones del tiempo y de la niña que devolvió el tiempo a los hombres), resume la trama de la novela y la preocupación por las consecuencias de percibir el tiempo como algo que sólo tiene valor material. Die unendliche Geschichte [La historia interminable] otra obra fantástica de Ende, se publicó en Alemania seis años después de la primera edición de Momo y pronto se convirtió en un éxito internacional. El título de esta novela enfatiza su enfoque en el principio y el final de los tiempos y la relación entre la temporalidad y la narración. Ambas novelas están profundamente arraigadas en la fascinación de Ende por la cultura y el misticismo japonés, que lo llevó a estudiar las enseñanzas zen ("Mariko Sato"). Este capítulo examina Momo y La historia interminable de Ende para resaltar cómo las dos perspectivas de las novelas sobre el tiempo, la vida y la muerte invocan la espiritualidad oriental -específicamente el budismo zen- y cómo su estructura narrativa alegórica y otras estrategias metafóricas, desafían las actitudes dominantes hacia estos tres temas en la literatura occidental infantil.

Las actitudes colectivas de sistemas específicos culturales de creencias, construyen percepciones del tiempo, de la muerte y su relación con la vida. La filosofía comparada, que explora las ideas y actitudes distintivas que diferencian los sistemas culturales de creencias, proporciona una lente para investigar el puente que construye Ende entre las creencias occidentales y las orientales del tiempo, la vida y la muerte. David Wong presenta en su artículo Comparative Philosophy: Chinese and Western para la Stanford Encyclopedia of Philosophy, los desafíos que surgen al "reunir tradiciones filosóficas que se han desarrollado relativamente aisladas unas de otras"; sin embargo, continúa sugiriendo los beneficios de la filosofía comparada, como “la forma en que fuerza la reflexión sobre las agendas y suposiciones más profundamente arraigadas y de otro modo incuestionables” y la conclusión a menudo alcanzada de que “las tradiciones [de diversas culturas] en realidad interactúan y se enriquecen mutuamente”. Al unir las diferencias entre los puntos de vista filosóficos occidentales y orientales, las dos novelas de Ende demarcan lo inestable y cuestionable de las construcciones sociales del tiempo, la vida y la muerte. Al hacerlo, aportan lo que Nancy Huse identifica como un elemento clave en fantasías contemporáneas como Momo: "la naturaleza sistemática del lenguaje como un medio para liberarnos de la prisión de nuestras percepciones"(31). Las estrategias metafóricas analizadas en este capítulo emplean el lenguaje de maneras que abren perspectivas alternativas sobre el tiempo, la vida y la muerte que están en línea con los esfuerzos contemporáneos en el campo de la filosofía comparada.

La expansión de imágenes y metáforas de Ende, refleja su preocupación por liberar la comprensión de la espiritualidad oriental de la prisión creada por las percepciones sesgadas occidentales como la suya ("Mariko Sato"), que está en consonancia con las obras del siglo XXI de filósofos comparativos como Hans-Georg Moeller con su Daoism Explained: From the Dream of the Butterfly to the Fishnet Allegory, una buena introducción al pensamiento taoísta que proporciona a los lectores occidentales reinterpretaciones de imágenes, mitos, metáforas y alegorías taoístas clásicas, no cargadas por las presuposiciones filosóficas occidentales tradicionales.

El punto central de la filosofía zen y el de las dos novelas de Ende, es la búsqueda de la iluminación espiritual. La espiritualidad zen destaca que "el proceso de descubrimiento de la sabiduría culmina en la dimensión experiencial" (Nagatomo). El fundador japonés de la escuela Soto Zen en el siglo XIII, el maestro Dögen, sostenía que la sabiduría espiritual implica "aprehender plenamente que el nacimiento y la muerte son en sí mismos nirvana" (Dögen 22), con lo que se refería a la iluminación, un estado en el que Ende estaba muy interesado en explorar. Una perspectiva zen sobre la muerte y el crecimiento espiritual implica "darse cuenta de que la vida y la muerte son una combinación de condiciones que se manifiestan ante nuestros ojos" (Dögen 88). En su artículo Momo, Dogen and the Commodification of Time, los eruditos en filosofía y literatura Linda Goodhew y David Loy discuten las "profundas resonancias entre la visión del tiempo según Ende en Momo y la perspectiva budista sobre el tiempo"(97). A diferencia del análisis de Goodhew y Loy, este capítulo enmarca a Momo y La historia interminable dentro del campo de la literatura infantil, destacando la introducción de Ende del punto de vista zen sobre la muerte y la temporalidad en la tradición occidental. Aunque algunos estudiosos de la literatura infantil han considerado las obras de Ende como cuentos de hadas educativos y de ficción fantástica contemporánea, ninguno ha abordado el elemento de la espiritualidad oriental. Este capítulo se centra en la manera en como el punto de vista filosófico de los textos de Ende desafía la percepción normativa occidental de la relación entre tiempo, vida y muerte, examinando las aventuras espirituales de los protagonistas, aventuras que aclaran las ideas acerca de las reflexiones zen sobre el tema.

En las tradiciones occidentales, el tiempo que puede ser medido suele denominarse kronos, tomando prestado el término del mito griego en el que el dios del tiempo (Kronos) devora a sus propios hijos al nacer. Este mito, que a menudo se considera como la realización de un deseo humano profundamente arraigado de escapar del tiempo, muestra una obsesión que parece incluso más fundamental que la aparente necesidad de la humanidad de regular y ordenar su tiempo de vida a través de unidades lineales medibles de segundos, minutos, horas, etc., comenzando con el nacimiento y terminando con la muerte. Como Maria Nikolajeva demuestra a lo largo de From Mythic to Linear: Time in Children's Literature, el deseo de escapar del kronos y así evitar el envejecimiento y la muerte ha sido ilustrado abundantemente en textos literarios y específicamente en la literatura infantil como lo ejemplifican (entre otros) Peter Pan, Pippi Calzaslargas y El Principito. A diferencia del kronos, el tiempo lineal y medible; el kairos denota tiempo cíclico y reversible donde incluso la muerte es transitoria. En la literatura occidental, demuestra Nikolajeva, el punto de vista normativo se enfoca en el tiempo lineal (kronos). La percepción del tiempo como cíclico a menudo se considera arcaico (Mythic 5-7). En Momo y La historia interminable, Ende sopesa las ventajas y desventajas de ambas temporalidades, pero da prioridad al tiempo cíclico, destacando la idoneidad, en términos de crecimiento espiritual, de percibir el tiempo como una fusión de vida y muerte, en la línea del maestro Dögen que habla de "ser-tiempo" (U-ji), para indicar la inseparabilidad [del espacio-tiempo]; el ser no puede estar separado del tiempo, y el tiempo no puede estar separado del ser" (Nagatomo).

Aunque pueda parecer que Momo se adhiere al patrón típico de la literatura infantil occidental -hogar-salida-hogar- análogo a la maduración del niño protagonista (Reimer 107), la perspectiva filosófica de Ende cuestiona esta estructura normativa. Momo sale del escenario inicial de la novela, un anfiteatro en ruinas que es su hogar, viaja lejos de casa para derrotar a los malvados hombres grises y finalmente, regresa al anfiteatro. Pero el viaje aventurero de Momo implica no solo este viaje físico, sino también experiencias místicas formativas. En La historia interminable, desafía la estructura normativa de una manera diferente: es una novela de metaficción que, en cierto nivel, narra las aventuras de Bastián; sin embargo, en otro nivel, la novela trata (y es) un libro misterioso y cautivador titulado "La historia interminable”, una tierra llamada Fantasia, donde una fuerza misteriosa, la Nada, amenaza la vida de su Emperatriz y de toda la población, una situación en la que Bastián se ve atraído para garantizar el bienestar de la Emperatriz y por tanto, de Fantasia. La narración de La historia interminable y "La historia interminable" refleja la búsqueda de Bastián de su propia identidad a través de la experiencia mística. Nikolajeva argumenta que, en la ficción infantil occidental tradicional, cuando el niño protagonista regresa después del viaje de aventuras todavía siendo un niño, puede entenderse como la incapacidad del protagonista para aceptar la necesidad de dejar atrás la infancia y aceptar que la muerte es inevitable, consecuencia del proceso de envejecimiento: "cuando se piensa en el tiempo como lineal... el crecimiento, el envejecimiento y la muerte pueden causar preocupación” (Growing Up 114)

En el primer libro, el amigo de Momo, Beppo, un viejo barrendero, le brinda a la niña una analogía concreta, ejemplificando que solo al adoptar una actitud de fluir en el tiempo, podrá vivir en plenitud. La ocupación de Beppo demuestra que únicamente a través de la concentración plena en los eventos y acciones que constituyen la vida, incluso el barrido mundano de un camino, se puede lograr el disfrute y la armonía con el tiempo. Conversando con Momo, Beppo opone su forma de vivir y trabajar a una actitud sobre el tiempo que hace infeliz a la gente, una actitud que no se centra en el evento en sí mismo sino en hacer que el evento transcurra en el tiempo. Comienza observando: "A veces tienes ante ti una calle larguísima. Te parece tan terriblemente larga, que nunca crees que podrás acabarla". La consecuencia es que "entonces te empiezas a dar prisa, cada vez más prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle no se hace más corta. Y te esfuerzas más todavía, empiezas a tener miedo, al final estás sin aliento. Y la calle sigue estando por delante." La alternativa que recomienda Beppo a Momo es "nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez. Sólo hay que pensar en el paso siguiente, en la inspiración siguiente, en la siguiente barrida. Nunca nada más que en el siguiente.” (35-36) En adelante, la historia describe la forma de vida de Momo como un reflejo del consejo de Beppo, dado que Momo se enfoca totalmente en lo que hace en cada momento sin preocuparse por el tiempo que le toma o los resultados que pueda obtener.

Tanto la búsqueda de Momo como la de Bastián son espirituales en el sentido de que, para crecer espiritualmente, ambos necesitan comprender que la vida y la muerte existen en todo momento; sin embargo, mientras que Bastián es un niño que representa al lector común en una búsqueda individual de identidad que lo ayudará a salir del callejón sin salida de su vacío espiritual, Momo y su búsqueda adquieren dimensiones míticas que representan una lucha colectiva deseable contra lo que se presenta como una actitud dañina acerca del tiempo. Momo denuncia así el vacío espiritual como un problema social. La ciudad anónima donde viven Momo y sus amigos, representativa de la sociedad moderna, pasa de ser un lugar vibrante a un espacio urbano triste y sin vida como consecuencia de la creciente presencia del ejército de hombres grises y sus exigencias tiránicas que implican un lavado de cerebro para ahorrar más y más tiempo. La sombra gris que contamina la ciudad de Momo es casi idéntica a la Nada que invade el atemporal e "ilimitado reino de Fantasia." (36) en La historia interminable, una rica tierra de fantasía llena de maravillas, queda reducida a un "grano de arena" tras la invasión de la Nada; sin embargo, cuando la Emperatriz Infantil le da a Bastián ese último grano, este es capaz de transformarlo en "una semilla luminosa" que inmediatamente comienza a brotar (205) y salvar a Fantasia a través de sus poderes de imaginación, esto es una validación de la imaginación del niño común para desafiar el vacío espiritual.

El poder mágico de Momo reside en su capacidad para percibir el tiempo de manera diferente a la de los hombres grises y la consiguiente disposición a tomarse el tiempo para escuchar, comprender e interpretar lo que escucha. Debido a que Momo ha sido elegida para ver la verdad y combatir la falsedad, muchas de sus acciones son las de un personaje mesiánico con rasgos idealizados, estatus que se confirma cuando el profesor Hora, su guía espiritual, le revela la verdad sobre el tiempo y la muerte: "En cada hombre existe ese lugar, en el que acabas de estar. Pero sólo puede llegar a él quien se deja llevar por mí. Y no se puede ver con ojos corrientes." (148). Como en un cuento de hadas, el profesor Secundus Minutus Hora asume el papel de un hombre sabio cuya función es ayudar a la heroína Momo a lograr su misión de devolver el tiempo robado a la gente. El profesor Hora, un sabio eterno, personifica la iluminación espiritual que, en Momo, al igual que en la filosofía zen, se opone al deseo de controlar el tiempo y al miedo a la muerte. Hora le enseña a Momo que, cuando las personas no entienden lo que es el tiempo, se ven obsesionadas por el miedo a la muerte: "Yo se los digo con cada hora que les adjudico [el significado de la muerte]. Pero creo que no quieren escucharlo". En respuesta a la pregunta de Momo "¿Eres tú la muerte?" El profesor Hora responde: "Si los hombres supiesen lo que es la muerte ya no le tendrían miedo. Y si ya no le tuvieran miedo, nadie podría robarles, nunca más, su tiempo de vida.” (144). En ambas novelas, la facultad de percibir el tiempo fluido se celebra y se presenta como una respuesta natural de los niños, algo que la investigación en psicología infantil ha demostrado (Droit-Volet 229-30). Sin embargo, con La historia interminable, la narrativa enfatiza que mantener esta capacidad, que es la respuesta natural de un niño, es compatible con convertirse en adulto. La novela ilustra que, cuando esta forma de percibir la existencia se logra a través de la experiencia de la meditación o el viaje introspectivo, esta percepción se mantiene para toda la vida. Así, al final de La historia interminable, Bastián conserva el conocimiento profundo obtenido a través de sus aventuras en Fantasia para vivir su vida más plenamente como adulto y compartir la alegría que produce esta comprensión con otras personas (435).

Lograr el crecimiento espiritual (y la alegría) que sigue al rechazo de una percepción del tiempo como kronos -un camino lineal donde la vida termina en la muerte- no refleja un deseo latente de permanecer joven para siempre o de vencer a la muerte. Aunque hay personajes importantes en ambos textos -la propia Momo y la Emperatriz Infantil de La historia interminable, que es la fuente de vida de Fantasia y que representa la imaginación de Bastián- encarnando al idílico eterno infantil, la madurez espiritual requiere la aceptación de la no permanencia que caracteriza la existencia, tal como sostiene la filosofía zen. Ambas novelas retratan esta idea como lo opuesto al anhelo de la eternidad. Momo entiende que la eternidad no es un estado que anhelar, que la muerte es necesaria y no se puede separar de la vida, cuando es testigo de la naturaleza no permanente de las flores del tiempo [flores horarias]. La tarea fundamental de Bastián en La historia interminable es detener "el ciclo del Eterno Retorno", los mismos eventos que se repiten una y otra vez, y así evitar que la historia sea "interminable", es decir, inmutable y permanente (195, 198). El Viejo de la Montaña Errante advierte: "Entraremos en el círculo del Eterno Retorno. Y de él no se puede escapar", pero la Emperatriz Infantil responde que "si el héroe [Bastián] viene a nosotros, una nueva vida puede nacer. Ahora la decisión es de él" (195)

Centrarse en un personaje que encarna la imagen del eterno infantil, se ve a menudo en la literatura como un reflejo de la visión nostálgica de la infancia del autor adulto o una idealización romántica de ella. Sin embargo, en Momo, la imagen del eterno infantil es subversiva, ya que Momo es un personaje alegórico y por lo tanto impersonal, que encarna la capacidad natural del niño para vivir en el presente y fluir en el tiempo. En Momo, los niños son los enemigos naturales de los villanos, los alegóricos hombres grises, que creen que "nadie resulta tan peligroso para nuestro trabajo como los niños" (106). Dado que Momo es una idealización de la capacidad de los niños para fluir en el tiempo, los hombres grises le tienen un miedo especial y necesitan hacer la guerra, otro elemento alegórico, contra ella.

En La historia interminable existe un personaje que comparte las características de Momo, la Emperatriz Infantil. Ella también es la idílica niña eterna que nunca envejece. Al no ser el personaje principal, como lo es Momo, ella no es quien lucha contra los peligros ni obtiene conocimiento a través de sus experiencias. La Emperatriz Infantil representa alegóricamente la imaginación de Bastián. Por lo tanto, a diferencia de Momo, la capacidad de fluir en el tiempo y la circularidad del tiempo que esta niña idílica representa, se externalizan en el personaje infantil principal, Bastián, un niño ordinario. El mundo interior creativo de Bastián, reflejado en la imagen de la Emperatriz Infantil, no está sujeto al tiempo lineal. La experiencia de Bastián en el encuentro con la Emperatriz Infantil y el contacto directo con la representación alegórica de su fuerza creativa interior, inspira y marca su entrada en el mundo ficticio y su comprensión del tiempo suspendido. Esta escena se describe como una experiencia mística de alegría y amor:

Todos sus miedos y congojas lo habían abandonado. Sólo los recordaba como algo que hubiera ocurrido hacía mucho tiempo. Se sentía de un humor tan alegre y ligero que hasta se reía en voz baja. No sentía ya el peso de su propio cuerpo. Tanteó con las manos a su alrededor y se dio cuenta de que flotaba. No había ya colchonetas ni suelo firme. Era una sensación maravillosa y desconocida, un sentimiento de ingravidez y de una libertad sin fronteras. Nada de lo que antes lo había oprimido y coaccionado podía afectarlo ahora. ¿Flotaba al final de alguna parte del Universo? Pero en el Universo había estrellas y Bastián no podía ver nada parecido. Sólo aquella oscuridad aterciopelada en que se sentía mejor de lo que se había sentido en su vida. ¿Estaría muerto? (203)

Los hombres grises y la Nada, enemigos de Momo y Bastián respectivamente, representan metafóricamente la muerte del espíritu, el vacío espiritual que evoluciona como un fenómeno progresivo y omnipresente. En Momo, los hombres grises son un personaje colectivo con una actitud compulsiva indiscutible sobre el tiempo. Mientras que Momo personifica la actitud zen hacia el tiempo que la novela propugna, como el 'tiempo-ser', por lo tanto, algo que no puede ser quitado de uno mismo; los hombres grises encarnan la actitud compulsiva de controlar el tiempo y atribuirle un valor material, un reflejo del miedo a la muerte: "Nadie sabía apreciar tan bien el valor de una hora, de un minuto, de un segundo de vida, incluso, como ellos.” Son expertos, no en la muerte física, sino en la depresión o falta de vitalidad y alegría. La muerte física, a su vez, no se describe como un acontecimiento dramático y repentino, sino como un desvanecimiento. Por ejemplo, cuando los hombres grises ya no tienen cigarros, simplemente se disipan, "haciéndose más y más transparentes hasta que finalmente se desvanecen." (221-22) De manera similar, en La historia interminable, el inminente deceso de la Emperatriz Infantil se describe como "sin fiebre, sin hinchazón, sin sarpullido, sin inflamación. Parece que se está desvaneciendo, nadie sabe por qué" (37).

El ÁURYN, un talismán circular formado por dos serpientes que se muerden la cola, simboliza que el tiempo es circular y no se mueve linealmente. El ÁURYN funciona como una herramienta de guía en el viaje espiritual de Bastián. Es un amuleto que a menudo se lleva en una cadena alrededor del cuello y al ser el emblema de la Emperatriz de Fantasia, protege a quien lo lleve. La cualidad interminable que representa ÁURYN también puede tomarse como un símbolo del eterno retorno (los mismos eventos que se repiten perpetuamente una y otra vez), pero la novela indica que se trata de una percepción errónea y peligrosa. Dado que la narración destaca que la no permanencia y no la perpetuidad es lo que caracteriza la existencia, Bastián debe romper el círculo del eterno retorno para permitir que la historia sea abierta y cambiante.

Dos metáforas que ilustran las experiencias místicas de Bastián y Momo se describen en términos notablemente análogos. La aventura que le permite a Momo derrotar a los malvados hombres grises y restaurar la paz inicial que la historia describe en sus primeras páginas, implica un viaje y una visita a la residencia del profesor Hora, quien reside al borde del tiempo en La Casa de Ninguna Parte, de donde "viene todo el tiempo del mundo." (142) El profesor Hora ilumina a Momo para que vea y comprenda el significado de la muerte a través de una experiencia mística. También usa su poder para abolir el tiempo y permitir que Momo derrote a los malvados hombres grises. La tortuga mágica de Hora, Casiopea, es la encargada de llevar a Momo con el profesor Hora en la primera etapa del viaje que permitirá que la niña sea consciente del significado de la muerte. Significativamente, cuando Momo pregunta cómo encontrar al profesor Hora, la tortuga escribe en su caparazón mágico: "El camino está dentro de mí" (206), un medio particularmente zen para alcanzar la iluminación.

Casiopea no solo articula, sino que también encarna, una perspectiva zen sobre la búsqueda del crecimiento espiritual y su relación con el movimiento del tiempo. Como reflejo de la comprensión de la temporalidad de Dogen, el tiempo para Casiopea no es análogo al movimiento lineal. Para Dögen, "el tiempo no se mueve en absoluto en el sentido convencional. El mundo entero se mueve, pasa, tiene lugar dentro de sí mismo, una y otra vez." (Stambough 45)

En la residencia del profesor Hora al borde del tiempo, Momo emprende otra etapa de su viaje espiritual cuando visita una magnífica cúpula donde reside el tiempo. Para que Momo experimente el significado del tiempo en relación con la vida y la muerte y para ilustrar que comprende la naturaleza de la muerte -eliminar el miedo a ella-, el profesor Hora la transporta a una cúpula que le parece "tan grande como el firmamento" con una "abertura circular por la que caía, vertical, una columna de luz sobre un estanque igualmente circular, cuya agua negra estaba lisa e inmóvil como un espejo oscuro.” Un importante ritual de renacimiento, de "despertar existencialmente desde el interior", como dice Dögen. Las dos serpientes, que forman el enorme portal ÁURYN, custodian la fuente del Agua de la Vida. Bastián salta dentro de la fuente y bebe de esta agua, experimentando "la alegría de vivir y la alegría de ser él mismo".

El énfasis zen de la experiencia y la no permanencia impregna la forma en que Momo y La historia interminable llegan a su fin. Los últimos pasajes de ambas historias privilegian la experiencia de la lectura, sobre lo estático de la historia escrita y resaltan la no permanencia al cuestionar la estabilidad. Al final de La historia interminable, varios pasajes sugieren que la historia no es estática sino cambiante y abierta a la nueva vida que cada experiencia de lectura le aporta. De forma análoga, cuando la palabra "FIN" aparece en el caparazón de Casiopea para concluir Momo, las palabras son "sólo visibles para quien ha leído esta historia." (236) Incluso después de que la palabra "FIN" ya ha aparecido en el último capítulo, un "Breve epílogo del autor" destaca la relevancia de una percepción del tiempo que subvierte el deseo recurrente de escapar del kronos (del envejecimiento y la muerte) comúnmente representado en la literatura infantil tradicional.

Este episodio tardío, relata vívidamente en primera persona, un encuentro entre el narrador y un hombre extraño cuya descripción coincide con la del profesor Hora; además, al narrador le resulta imposible determinar su edad, ya que el hombre es un anciano al momento de conocerlo y aparece muy joven al momento siguiente. ¿La reaparición física de esta figura mítica atemporal reanuda el énfasis de la historia en un estado de tiempo cíclico? donde el envejecimiento e incluso la muerte son transitorios, puesto que Hora simboliza una percepción opuesta a la representación por excelencia de la visión lineal occidental dominante del tiempo, el mito griego kronos.

Una lente filosófica comparativa demuestra cómo el trabajo de Ende aporta un punto de vista filosófico oriental a la ficción infantil occidental contemporánea, que a menudo se centra en la maduración de los personajes basada en una percepción del tiempo como lineal. La singularidad de las novelas de Ende y de este tipo de lectura es que, perfilan los elementos y experiencias místicas formativas, que facilitan el despertar espiritual de los protagonistas a través de recorridos existenciales cíclicos-místicos. La maduración no está asociada con el envejecimiento, sino con la toma de conciencia de que, solo a través de la iluminación puede la humanidad liberarse de la percepción de la vida y la muerte como antagónicas, reconocer y aceptar que el tiempo es a la vez vida y muerte en concierto.




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Wong, David. "Comparative Philosophy: Chinese and Western." Stanford Encyclo pedia of Philosophy. Spring 2014 ed. Ed. Edward N. Zalta. Centre for the Study of Language and Information, Stanford University, 2001; rev. 2009. n.pag. Web.

 

viernes, 24 de junio de 2022

Diccionario de Fantasia -T-

Torre de Marfil: se ubica en medio del Laberinto y reluce maravillosamente, es el corazón de Fantasía y la residencia de la Emperatriz Infantil. Es tan grande como una ciudad y desde lejos, parece un picacho alto y puntiagudo, retorcido sobre sí mismo como una concha de caracol, y cuyo punto más alto llegaba a las nubes. Sólo al acercarse se veía que aquel inmenso pilón de azúcar se componía de innumerables torres, torreones, cúpulas, tejados, miradores, terrazas, arcos, escaleras y balaustradas, que se entrecruzaban y entrelazaban. Todo era del marfil más blanco de Fantasía, y cada detalle estaba tan soberbiamente tallado, que se hubiera podido tomar por el más fino encaje.
En todos aquellos edificios vivía la corte que rodeaba a la Emperatriz Infantil: tesoreros y sirvientas, sabias y astrólogos, magos y bufones, mensajeros, cocineros y acróbatas, funámbulas y narradores de historias, heraldos, jardineros, guardianes, sastres, zapateros y alquimistas. Y arriba del todo, en la punta más alta de la majestuosa torre, vivía la Emperatriz Infantil en un pabellón que tenía la forma de un capullo de magnolia. Algunas noches, cuando la luna llena brillaba en el cielo estrellado de forma especialmente grandiosa, las hojas de marfil se abrían convirtiéndose en una espléndida flor en cuyo centro estaba la Emperatriz Infantil.
En las terrazas bajas se localizan las caballerías
[La historia interminable]


Tallistas de marfil: son muy respetados en China y llamados los grandes maestros del marfil, algunos han tallado una misma pieza por más de 100 años, convirtiéndola en una obra de arte invaluable.  

[Jim Botón y Lucas el maquinista]


Temperamentnik: o Troll de cuatro cuartos, criaturas con cuello largo y cuatro rostros cada uno mirando en diferente dirección y cada uno con expresión distinta: alegría, cólera, tristeza y somnolencia.
[La historia interminable]

Templo de las 1000 puertas: lugar que conduce a todas partes y al que se puede llegar desde todas. Nadie lo ha visto nunca por fuera pues no tiene exterior. Su interior se compone de habitaciones hexagonales con tres puertas de distintos colores y materiales cada una, cada puerta conduce a otra habitación o a la salida en un momento determinado. 
[La historia interminable]

Tirania Vampir: bruja de 300 años de edad aproximadamente, pequeña de estatura pero bastante gorda; viste traje amarillo azufre con muchas rayas negras, cubierta de joyas, dientes de oro y diamantes, porta un sombrero muy grande en cuya ala tintinean cientos de monedas. 
[El ponche de los deseos]
 

Tontolico: vivía en la cumbre de una isla, era un hombre pequeño con traje rojo chillón y sombrero de copa del mismo color y gorda nariz con enorme bigote negro como sable turco. En brazos, piernas, orejas, punta de los bigotes y en el ala del sombrero, llevaba cascabeles de plata que tintineaban a cada paso que daba, además brincaba constantemente pero se notaba muy triste. 
[Tontolico y Tontiloco]
 

Torres de cristal de Eribo: lugar donde viven las criatura de vidrio. Capturan y guardan la luz de las estrellas con la cual hacen decorados como soplados en vidrio. 
[La historia interminable]


Torre de Marfil: corazón de Fantasía y residencia de la Emperatriz Infantil, tan grande como una ciudad que de lejos parece un alto picacho, puntiagudo y retorcido sobre si mismo. Se compone de innumerables torres, torreones, cúpulas, arcos, escaleras que se entrecruzan y enlazan. Es de marfil puro y blanco y allí vive la corte: tesoreros, sirvientes, astrólogos, sabios, magos, alquimistas. 

[La historia interminable]


Tragaueños: se define a sí mismo como un erizo de los sueños, su cabeza está cubierta de púas como si fuera un cardo o erizo, sus ojos son chispeantes y tiene una gran boca, devora las pesadillas pero solo si lo invitan. [Lmc]
[Tragasueños]


Tranquila Tragaleguas: tortuga que se dirige a las bodas de León XXVIII, pasito a pasito, y para ello tarda mucho tiempo. 
[Tranquila Tragaleguas]


Trolls de la corteza: individuos gigantes como árboles, y semejantes a estos.
Sólo cuando se mueven puede verse que tienen brazos nudosos y piernas torcidas en forma de raíz. Son inmensamente fuertes pero n peligrosos, están estrechamente relacionados con los árboles reales y su reproducción también requiere la polinización por las abejas y el transporte de semillas por las aves. Se alimentan de las aguas subterráneas y la luz solar, sn una de las pocas especies de Fantasia que cnocen el idioma de las plantas. Lo que parece el susurr del viento en las hohjas oel cruir de as ramas y troncos es en realidad una forma altamente desarrollada de cmunciacion. El supuesto silencio de un bosque oscruro es una gran únete de información. Detestan a las criaturas de fuego pues a amenudo tienen que combatir incendios forestales causads por voajers descuidados.
[La historia interminable]

Trolls de tres cabezas: habitantes de Fantasia
[La historia interminable]


Tur-Tur: gigante aparente muy viejo, de barba blanca, muy larga hasta las rodillas y trenzada; un viejo sombrero de paja y una camisa larga y vieja, delgado, de cara simpática y amable, nacido en Laripur, Tierra del Fuego.
[Jim Botón y Lucas el maquinista]



Diccionario de Fantasia -V-

Vúschvusul: silfo nocturno que parece una oruga muy negra con diminutas manos color rosa con las que gesticula vivamente al hablar. En su cara cubierta de pelos negros y revueltos destacan sus ojos redondos y brillantes como lunas. Los silfos nocturnos son de todas formas y tamaños y se los encuentra por doquier. Su montura habitual son los murciélagos. Tras salir del Bosque de Haule tarda una semana en llegar a la Torre de Marfil.
Su aspecto recuerda al del Tragasueños.
[La historia interminable]


Vampiros: habitantes de Fantasia.
Es posible encontrar una rica tradición vampírica en Europa, Asia y América. Representados como seres no vivos que, sin embargo, poseen una gran fuerza producto del consumo de sangre. Probablemente inspirados en el canibalismo y la ingesta de sangre de los aniguos pueblos.
[La historia interminable]


Viejo de la Montaña Errante: ser con un rostro como corteza de árbol, barba blanca y larga, ojos muy oscuros insondables que viste a la usanza de los monjes. Vive en la Montaña Errante, dentro de una cueva con forma de huevo. Es la memoria de Fantasia pues escribe todo lo que se piensa o hace en este reino, en un libro con tapas de cobre que resplandecen en un tono rojizo, y una tinta de reflejos azules que constituye La historia interminable. Escribe la historia en el momento que sucede y sucede en el momento en que lo escribe, las historias emergen y se convierten en realidad, si dejara de escribir todos los eventos, el tiempo se detendría en Fantasia, todo se congelaría hasta que volviera a escribir. La Emperatriz Infantil se refiere a él como su opuesto.

La caverna-huevo es el lugar en que lo numinoso se produce: el nacimiento de héroes, la ocultación de símbolos de poder y es emblema de la inmortalidad. Simboliza lo potencial, el germen de la generación, el misterio de la vida. La alquimia mantiene este sentido, precisando que se trata del continente de la materia y del pensamiento, símbolo cósmico que se encuentra en la mayoría de las tradiciones, desde la India a los druidas con la idea de que lo escondido (oculto, que parece inexistente) puede existir y en actividad.

En cuanto al libro, “escrito por dentro y por fuera” es una alegoría de la composición dual de todo lo existente, con una parte inmortal y otra mortal. Está relacionado con el simbolismo del tejido (crear) como la alternancia de vida y muerte, condensación y disolución. “El universo es un inmenso libro; los caracteres de este libro están escritos, en principio, con la misma tinta y transcritos en la tabla eterna por la pluma divina... Y las letras trascendentes, es decir, todas las criaturas, después de haber sido virtualmente condensadas… dieron lugar al universo manifestado”.

El color rojo de las tapas es el color de los sentidos vivos y ardientes, de la actividad per se. Por esta causa, se teñían de rojo los objetos que se querían vivificar. En cambio, el color verde-azul representa la función perceptiva, la naturaleza, la fertilidad, la adaptabilidad y la transición.
[La historia interminable]


Villa Pesadilla: lugar que habita Belcebú Sarcasmo.

[El ponche de los deseos]

 

viernes, 15 de abril de 2022

Interpretación junguiana de «La leyenda de la luna llena»

Aproximación a la interpretación junguiana de «La leyenda de la luna llena» de Michael Ende
 
 

Texto: Irene Ulloa Ulloa en Amigos de la Psicología Analítica en Colombia
Imagen: Binette Schroeder


Siendo la interpretación de los sueños, cuentos, mitos y leyendas un arte y un oficio que se aprende con la práctica y la experiencia, este trabajo constituye una primera aproximación de la autora a la interpretación junguiana, en el cual no sólo se pretende hacer uso del método junguiano de interpretación, sino también dilucidar la mayor cantidad de elementos psíquicos que se presentan en una narración como es la leyenda a partir de la teoría junguiana (conceptos y principios). De tal manera, que el resultado no es solamente la puesta en práctica de un conocimiento, sino también la manifestación de los contenidos psíquicos conscientes e inconscientes de la autora, así como de su tipo psicológico.

Teniendo como objetivo la contribución al análisis junguiano de La leyenda de la luna llena, escrita por Michael Ende, se considera importante partir de una breve contextualización de ésta y de su autor para posteriormente realizar el análisis siguiendo la metodología empleada por Jung (1992) en la interpretación de los sueños, realizando la adecuación a este tipo de narración. Sin embargo, para mayor facilidad de su lectura se presenta en forma conjunta la estructura, el análisis del contexto, y la interpretación.

 
La obra y su autor

El texto analizado de La leyenda de la luna llena, fue escrito por Michael Ende y fue publicado en 1995 en Barcelona por la editorial El arca de junior. Esta publicación, presenta el texto en armonía con bellas ilustraciones de Binette Schroeder, nacida en Hamburgo en 1939, algunas de las cuales se presentan en este escrito. Su autor, Michel Ende, nació en Garmisch-Partenkirchen (Alemania) en 1929, y en su juventud estudió teatro y trabajó como actor. Por la publicación de su célebre libro Jim Botón y Lucas el maquinista le fue otorgado el Premio de Literatura Juvenil de Alemania en 1961. Durante su residencia en Italia (1971-1985) escribió Momo (Premio de Literatura Juvenil de Alemania en 1974) y La historia interminable. Sus obras, además de las mencionadas, han sido premiadas en numerosos países y han sido traducidas a más de treinta idiomas.

Antes de pasar al análisis, es importante recordar un poco sobre este estilo literario. La leyenda, es una narración tradicional o colección de narraciones relacionadas entre sí de hechos imaginarios pero que se consideran reales. La palabra procede del latín medieval legenda y significa “lo que ha de ser leído”. A diferencia del mito, que se ocupa de los dioses, la leyenda plasma en general a un héroe humano, como ocurre en el caso de la Iliada y la Odisea, la Eneida o el Cantar de mío Cid. Son legendarias también las historias que nutrieron muchas novelas de caballería durante la edad media y que han servido de fuente a escritores de épocas posteriores: así ocurre con la leyenda del rey Arturo, con Carlomagno y con el alquimista alemán Fausto (Microsoft, 2000).

Pasando a la teoría junguiana, las leyendas, al igual que los mitos y otros materiales mitológicos, permiten llegar a las estructuras de base de la psique humana. Las leyendas poseen un rico contenido de elementos culturales, ya que parten de experiencias comentadas que se amplían mediante la adición de elementos folklóricos propios de una cultura. Estas narraciones expresan procesos psíquicos del inconsciente colectivo, por medio de representaciones arquetípicas que permiten comprender los procesos que se desarrollan en la psique colectiva, se trata de subestructuras objetivas e impersonales de la psique humana y no de aspectos individuales. Sin embargo, hay que tener en cuenta que tanto una leyenda como un cuento de hadas y un mito, no presentan todos los factores de la psique, algunos hacen alusión a la integración de la sombra, otros a la experiencia del ánimus o del ánima, etc. (Von Franz, 1993).

Partiendo de lo escrito por Marie-Louise von Franz (1993), las leyendas componen historias arquetípicas que se constituyen, la mayoría de las veces, a partir de experiencias individuales y tienen como origen la invasión de algún contenido inconsciente, ya sea un sueño o una alucinación en estado de vigilia, donde éstos suponen la irrupción de un contenido arquetípico en una vida individual, tratándose siempre de una experiencia numinosa (fuerza sobrenatural, impresión de sagrado que generalmente acompaña la aparición de una imagen arquetípica).


Análisis
 
Hace ya muchos años, (…) vivía en un bosque lejano, rodeado de montañas, un piadoso ermitaño. En su juventud había estado perdidamente enamorado de una dama a la que todos consideraban un dechado de virtudes y de belleza. Ambos se habían jurado fidelidad y amor eternos, pero un día antes de la boda su prometida rompió su juramento y huyó con otro hombre.

(…) Pasó muchos años consagrado a la lectura (…) Un día. Le pareció que la tierra se abría bajo sus pies y que una ráfaga de viento surgida del abismo le helaba la sangre en las venas. Aquella misma noche abandonó para siempre su casa y sus libros. Durante mucho tiempo vagó por el mundo, hasta que llegó a cierto valle apartado, donde halló una cueva excavada en la roca y oculta en medio de un bosque. Se echo a dormir en el suelo y soñó con un torbellino de fuego del que surgía una voz que le decía: «Quédate ahí, yo iré a tu encuentro».
 
(…) De vez en cuando se adentraba en el bosque para recoger bayas, frutos, tallos y raíces, de los que se alimentaba; pero pasaba la mayor parte del tiempo sentado a la entrada de la cueva con los ojos cerrados, absorto e inmóvil. (…) Su espíritu vagaba por otros mundos, unos mundos tan elevados y sublimes (…) pero nada había que fuera capaz de apartarlo de su diálogo con la eternidad. La paz de su alma era tan profunda que en las proximidades de la cueva incluso las fieras del bosque dejaban de atacarse (…)
 
Un día, el destino quiso que llegara a aquel lejano valle otro ser humano cuya vida no era menos solitaria que la del piadoso anciano, si bien por razones completamente distintas. Era un hombre que había sido expulsado de la sociedad, un hombretón fiero, de hirsuto pelo rojo, fuerte como un toro y tozudo como un mulo. No temía nada, pero tampoco había nada que fuera capaz de inspirarle respeto.
De muy joven, y en un arranque de ira, había matado a otro joven que había deshonrado a su amada. Su víctima pertenecía a una familia noble. Como él y su amada eran de origen humilde, los jueces no consideraron que tuviera derecho a defender su orgullo ni honor y lo condenaron a morir mediante el suplicio de la rueda. Sin embargo, el logró huir la víspera de la ejecución.
 
Encontró refugio en el bosque, donde se unió a una partida de salteadores de caminos que eran todos proscritos como él. (…) Un día, tras una pelea con el cabecilla de la banda, le toco escapar. A partir de ese momento empezó a actuar en solitario y a evitar la compañía de otros hombres, ya que ahora lo perseguían todos (…) Una profunda inquietud lo impulsaba a cambiar constantemente de escondrijo. (…) Sin embargo, el destino ya había decidido que esto no podía seguir así, de manera que se hizo inevitable que el bandido fuera a parar al lejano valle donde habitaba el ermitaño.

Esta primera parte de la leyenda indica el lugar, los personajes de la acción y la situación inicial. El lugar donde se desenvuelve la historia es un bosque, el cual es considerado como naturaleza protectora y procuradora de alimento, es un símbolo del inconsciente, punto de partida de viajes y aventuras. De acuerdo con lo escrito por Emma Jung y Marie-Louise von Franz (1999), éste representa el paso de un estado relativamente inconsciente a uno de mayor conciencia. Al estar rodeado de montañas, sitúa al ermitaño en el lugar donde empieza a orientarse, a adquirir firmeza y conocimiento de sí.

Los personajes son un ermitaño y un bandido. El primero, representa al maestro secreto, aquella persona que trabaja en lo invisible, basado en la tradición, el estudio y la reserva, que se sumerge en el trabajo paciente y profundo (Cirlot, 1992). El bandido representa a la Sombra, aquellos rasgos, en su mayor parte oscuros o infravalorados del ermitaño, que coexisten sin que el Yo consciente les preste excesiva atención; son rasgos de naturaleza emocional que gozan de cierta autonomía y ocasionalmente desbordan la conciencia; encarna los impulsos y emociones sombrías todavía no asimiladas, tales como celos, odio y pasión asesina (Jung y von Franz, 1999).

La situación inicial representa parte de un hecho real, – el rompimiento del juramento por parte de la novia, quien además huyó con otro hombre-, experiencia fuerte que lleva al joven a la búsqueda y al viaje por el inconsciente, inicio del proceso de individuación. Pero este mismo hecho, va a alimentar a su Sombra, quien vive la experiencia de manera distinta, ya que el joven en su psique mata al otro hombre por deshonrar a su amada, y su Ego, actuando como juez, condena estos contenidos a la muerte por considerarlos impulsos incivilizados, los reprime de tal forma que son enviados al saco de la Sombra, donde se encuentran todos los aspectos reprimidos de su personalidad. De tal manera que, mientras el joven vagó por el mundo, viaje al inconsciente, transfiriendo su centro de interés desde el mundo exterior hacia el mundo interior en busca de una espiritualidad sana; el bandido, su Sombra, sigue cometiendo fechorías, proveyéndose así de energía.

Hecho importante de esta situación inicial lo constituye el sueño del ermitaño, donde una voz le dice: “Quédate ahí, yo iré a tu encuentro”. Este tipo de mensajes es muy frecuente cuando se está iniciando un proceso de individuación, de búsqueda del conocimiento de sí mismo y de una espiritualidad sana. Estos emergen de lo más profundo del inconsciente, y en este caso, no solo está indicando que se está en el lugar correcto, sino que también debe esperar allí el encuentro con “alguien”, de tal manera que pone sobre aviso para que se esté atento y llegado el momento se le pueda reconocer.

Durante este proceso de individuación iniciado por el ermitaño, cuya meta es el desarrollo de la personalidad individual, implicando una creciente percepción de la realidad psicológica, incluyendo fortalezas y limitaciones personales, se da el encuentro con el bandido, su opuesto, su Sombra (Sharp, 1997).


Fue un día al atardecer (…) El salteador de caminos había descubierto un joven ciervo y empezó a perseguirlo (…) De pronto, el animal se detuvo y 1o miró de frente (…) No parecía asustado ni cansado, sólo 1o miraba atentamente con sus grandes ojos, y no tuvo valor para disparar la flecha.

(…) Confuso, miró a su alrededor. Entonces descubrió la entrada de la cueva y, sentado en el umbral, al ermitaño (…) El bandido se acercó al anciano y lo observó durante un buen rato, incapaz de adivinar qué o quién demonios era aquel ser que tenía delante. (…)
 
El anciano seguía inmóvil (…) El bandido alzó el puño para despertarlo de un buen golpe, pero al cabo de un rato volvió a bajarlo. (…) Al cabo de unas horas, cuando el ermitaño volvió desde el reino de lo sublime a su pobre y frágil cuerpo terrenal y abrió los ojos, descubrió, a la luz de la luna, que a sus pies yacía un hombre pelirrojo de aspecto fiero que dormía como un niño.

El anciano miró con afecto paternal a aquel extraño que Dios le enviaba y decidió convertirlo en su discípulo para instruirlo en los asuntos de la eternidad (…) el maestro nunca olvidaba exhortar a su discípulo a arrepentirse de la vida pecadora que llevaba y a rogar a Dios que se apiadara de él.

(…) A su manera, trataba de demostrar la gratitud que sentía por su maestro trayéndole presentes (…) Pero, invariablemente, el ermitaño rechazaba sus regalos y lo aleccionaba pacientemente: -No es eso, hijo mío. No debes tratar de cambiar mi vida. Eres tú quien debe cambiar de vida si no quieres ser presa de Satanás (…)
 
El bandido callaba entristecido, porque le resultaba imposible cumplir el deseo del ermitaño. Aunque ponía el mayor empeño en ello, no podía arrepentirse, y de ninguna manera quería mentir a su amigo, por el que sentía un profundo respeto (…) La bondad y la paciencia del eremita eran tan grandes como la tenacidad y la oposición de su discípulo (…)

Pero entonces sucedió algo que lo llenó de consuelo y que hizo cambiar la situación, aunque ese algo nada tenía que ver con el discípulo díscolo, sino con el sueño que había tenido años atrás y con la promesa que le había sido hecha en aquel sueño.
 
En la siguiente visita del bandido, el ermitaño le advirtió: -Hijo mío, a partir de ahora nunca deberás visitarme en una noche de luna llena. Prométeme que me obedecerás. -Está bien -respondió éste-, pero ¿por qué?. -Me ha sido concedida una gracia -contestó el ermitaño-, pero tu entendimiento está demasiado obnubilado como para que pueda confiarte mi secreto; por lo tanto, no me preguntes más.

(…) Durante mucho tiempo, la vida de ambos siguió como antes. Sin embargo, si bien el bandido era ciertamente inútil como discípulo de la sagrada doctrina, poseía una capacidad imprescindible para el género de vida que llevaba: nada, ni siquiera el detalle más insignificante, escapaba a sus dotes de observador. Así, se dio cuenta de que el ermitaño empezaba a cambiar poco a poco. Al principio no fue un cambio visible: su aspecto y su comportamiento eran los de siempre; pero, no obstante, advirtió que el espíritu de su venerado maestro se alejaba cada vez más de él (…) Esperaba que el ermitaño hablara cuando 1o creyera oportuno, y a éste, ciertamente, no le pasaba inadvertido el interrogante que se dibujaba en el rostro de su discípulo. Con todo, transcurrieron siete meses antes de que el maestro se decidiera a revelarle su secreto.

En esta sección de la narración se observa cómo el encuentro entre el bandido y el ermitaño está mediado por un ciervo, el cual simboliza un factor inconsciente que indica el camino que conduce a un suceso crucial, es un guía hacia el inconsciente. Este símbolo hace el papel de un puente que conecta con las capas más profundas de la psique, llevando hacia un nuevo conocimiento conciente (Von Franz, 1993).

Al ser el bandido quien descubre al ermitaño, se evidencia una progresión de la energía psíquica hacia la conciencia. La Sombra se manifiesta pero, en un primer momento no es reconocida, el ermitaño no despierta de su estado profundo; sin embargo, en su proceso de individuación logra hacer conciente la presencia del bandido, logra reconocer a su Sombra e intenta reconciliarse con ella tratando de transformarla. En este proceso el bandido trata de demostrarle la gratitud que siente por su maestro trayéndole presentes, adquiridos por medio del hurto, los cuales son rechazados por el ermitaño. Lo anterior representa las diferentes manifestaciones de la Sombra, las cuales son reconocidas conscientemente por el ermitaño, quien trata de aleccionarla, lo que suele denominarse en terapia, trabajo con la Sombra. Hay que tener presente que este proceso seguido por el ermitaño se da unidireccionalmente, el maestro busca transformar al bandido sin que éste lo transforme a él, lo que posteriormente trae consecuencias.

Con el transcurrir del tiempo el ermitaño reconoce la dificultad de cambiar al bandido, a su Sombra. Por ello, una vez al ermitaño le es concedida una gracia considera que es mejor que su discípulo no vaya a visitarlo las noches de luna llena. En la antigüedad, la luna ha sido relacionada con diosas, con lo femenino y hoy se conserva parte de la actitud arquetípica asociando a la luna con el amor y el romanticismo (Jung, von Franz, Henderson, Jacobi y Jaffé, 1969). La luna llena representa el símbolo del círculo, del sí-mismo. De acuerdo con lo escrito por Aniela Jaffé, en Jung y otros (1969), el círculo expresa la totalidad de la psique en todos sus aspectos, el cual aparece en el culto a los astros, en mitos y sueños, en dibujos mandalas de los monjes tibetanos, etc., señalando siempre el aspecto más vital de la vida, el completamiento definitivo.

Igualmente, los siete meses que transcurrieron antes de que el ermitaño revelara su secreto, representan la totalidad. Simbólicamente el 7 es el número de la perfección, de la plenitud, la totalidad: hay 7 días de la semana, 7 astros que rigen el zodíaco, 7 notas musicales, 7 colores en el arco iris, etc. El 7 tiene un papel importante en los relatos bíblicos, por ejemplo, en el Diluvio (Génesis 7, 1-4), Noé debió escoger 7 parejas de animales puros, 7 parejas de pájaros del cielo, fueron 7 los días de tregua antes de que el Diluvio cayera sobre la Tierra, y aún, Noé esperó 7 días y soltó de nuevo la paloma fuera del arca; otro ejemplo es la construcción de la “Casa de Yahvé” por Salomón, la cual duró 7 años (2 Reyes 4, 32-35). El número 7 está presente 77 veces en el Antiguo Testamento y constituye el eje central del Apocalipsis de Juan, que cierra el Nuevo Testamento y hace alusión a las 7 Iglesias, a los 7 sellos, a los 7 ángeles sosteniendo 7 trompetas, a los 7 signos, a las 7 plagas, a las 7 copas. El 7 también se encuentra en los cuentos de hadas, en el cuento de Pulgarcito, éste tiene 7 hermanos y el ogro calza unas botas que le permiten dar pasos de 7 leguas. Así mismo, Blancanieves se refugia en la casa de 7 enanitos. (Salvat, sfp).

En esta leyenda, la luna llena y los siete meses se presentan como una anticipación a la totalidad, la cual está fuera del alcance del ermitaño, ya que hay que recordar que este personaje se encuentra en un proceso de individuación, de búsqueda de la totalidad, se halla concentrado y preocupado por un centro, el sí-mismo (Sharp, 1997).

La petición del ermitaño al bandido, se da a manera de prohibición, lo cual indica la existencia de algo extraño y muy importante que requiere del aislamiento y represión de la Sombra por ser incompatible con la actitud consciente que se refleja en la Persona. Es una resistencia natural que se opone al desarrollo de una conciencia más alta, conservando el inconsciente apagado para mantener lo instituido socialmente o lo que es considerado como el Bien. El producto de esta inconsciencia negativa es la esclavitud del ermitaño a las instituciones sociales ancestrales, impidiendo así su desarrollo hacia un nuevo estado de conciencia.


-Hijo mío -le dijo-, no creas que te hice prometer que no vendrías en las noches de luna llena para castigarte. La razón es que me sucedió algo maravilloso, algo que me sucede todavía. Has de saber, hijo, que en el reino de los espíritus celestiales el arcángel Gabriel es el señor de la luna. Pues bien, en las noches de plenilunio, el arcángel Gabriel en persona desciende del cielo y me visita.
(…) ¿Cómo es? -preguntó.

-Más bello y noble de lo que puedo describir con palabras. Viaja en un carro tirado por grifos; en la mano lleva un lirio, símbolo del amor sin mácula y de la pureza, y viene por el aire desde aquel extremo del bosque, porque para su carro la luz de la luna es como un camino sobre tierra firme.

(…) El bandido 1o miro con admiración y masculló: -Pues vaya con la noticia, ¡que Dios me confunda!
El ermitaño le lanzó una mirada apesadumbrada y exclamó: -¡Ah, hijo mío! Si por lo menos pudieras dejar de maldecir. Pero ya ves tú mismo por qué tuve que prohibirte que vinieras en las noches de luna llena. ¡Imagina qué podría suceder!

(…) Había una cosa que tenía preocupado al bandido. Desde hacía un tiempo, los animales ya no se acercaban a la cueva del ermitaño. Si alguno se extraviaba por aquellos parajes, huía tan pronto como el se acercaba. Incluso, un día sucedió que un azor se apoderó de una cría de conejo junto a la entrada de la cueva, justo al lado del anciano, que estaba sumido en una profunda meditación. El bandido comunicó su preocupación a su maestro, pero advirtió que éste no se había dado cuenta de nada. (…)

La revelación del secreto, se presenta como un momento en que cede la resistencia, disminuyendo la tensión entre la conciencia y el mundo de los instintos, donde se trabaja con la sombra pero todavía no es integrada.

La descripción del arcángel Gabriel, en esta narración, se interpreta como la identificación del Bien, a través del cual el ermitaño va construyendo una Persona, sin darse cuenta, en su proceso de individuación. Va tomando del exterior normas y reglas que orientan su conducta sin tener en cuenta que dentro de él está la posibilidad de elegir. Esta persona está constituida por los aspectos ideales de un hombre espiritual que son aceptados y dignos de ser presentados al mundo externo. De tal manera que, cuando el bandido maldice, el ermitaño encuentra la justificación a su prohibición, ya que si éste aparece en las noches de luna llena, las mismas en que aparece el arcángel, podría suceder un desastre. Es decir, las manifestaciones de la Sombra podrían mancillar la Persona presente en las ocasiones determinas por el ermitaño. Lo anterior señala la lucha entre el Bien y el Mal en la psique del ermitaño, quien identifica su Sombra con el Mal sin ver los aspectos positivos que ésta posee.

Así, se muestra la ausencia de reconciliación con la Sombra, ya que en un proceso de individuación no basta con reconocerla hay que confrontarla para luego integrarla, lo que el ermitaño hace es simplemente reprimirla voluntariamente y, por ello, ésta sigue en el inconsciente. También, hay que tener presente que, como resultado de toda confrontación con la Sombra, ambas partes deben sufrir algún cambio, lo cual esta restringido en este caso dado el carácter unidireccional que le dió el ermitaño al proceso (Sharp, 1997).

Finalmente, la preocupación del bandido por lo que le está sucediendo al ermitaño, revela su lado positivo. La Sombra no es sólo el lado oscuro de la personalidad, también contiene instintos, impulsos creativos, habilidades y cualidades morales positivas, las cuales también deben ser reconocidas y aceptadas (Sharp, 1997). Esto se evidencia en el siguiente aparte de la leyenda: Si bien el bandido era ciertamente inútil como discípulo de la sagrada doctrina, poseía una capacidad imprescindible para el género de vida que llevaba: nada, ni siquiera el detalle más insignificante, escapaba a sus dotes de observador. Así, se dio cuenta de que el ermitaño empezaba a cambiar poco a poco. Cambios que se revelan en su exterior y lo más exterior lo constituye la Persona, pero el ermitaño no es consciente de sus propios cambios, lo cubre un velo que no lo deja percibir los aspectos negativos; en la búsqueda de la espiritualidad y la sabiduría, sólo ha aprendido a reconocer y adoptar el Bien sin cuestionarse acerca de la naturaleza de éste.


Cuando llegó la siguiente noche de luna llena, ya había tomado su decisión. Tan pronto como oscureció, cogió el arco y las flechas y, haciendo caso omiso de su promesa, se dirigió sigilosamente a la cueva (…)

En aquel momento la luna llena empezó a elevarse majestuosamente por encima de las ramas de los árboles e inundo el mundo con su luz plateada. (…) más allá de las copas de los árboles, un fuerte resplandor. (…) Primero surgieron los dos grifos, unos grandes seres alados con cabeza de águila y cuerpo de león (…) Después se vio el carro del que tiraban. Parecía hecho de zafiro. En el carro iba un personaje rodeado de un halo de luz suave y poderosa a la vez. (…)

El ermitaño se había inclinado profundamente y permanecía con la frente en el suelo. El bandido, que se había quedado boquiabierto contemplando aquella aparición, hizo un esfuerzo por salir de su asombro (…) Muy despacio puso una flecha en el arco, apuntó cuidadosamente y disparó. La flecha silbó en el aire y se clavó en el cuello de la figura luminosa.

(…) El ermitaño, que se había incorporado al oír el silbido de la flecha, había contemplado la escena horrorizado. Cuando se dio la vuelta y advirtió la presencia del bandido lo increpó duramente: -¡Hijo de Satanás! (…) ¿Qué has hecho, desgraciado perjuro? ¿Acaso no habías cometido ya suficientes pecados?

(…)-Escucha -repuso el bandido-, antes de enviarme al infierno directamente y para siempre, ven conmigo a ver qué ha pasado. (…) -¿Lo ves? -dijo el bandido (…)

El ermitaño miraba absorto el cadáver del tejon. Por fin susurro: -¿Cómo has podido adivinar la verdad, hijo mío, si ni yo mismo he sido capaz de descubrir el engaño?
-Muy sencillo -explicó el bandido-, tú me habías dicho que solo los santos pueden ver las cosas santas. Así pues, no tiene nada de extraño que tú, un hombre sabio que lleva una vida de santidad, pueda ver al arcángel Gabriel. Pero yo, que soy un pecador y un ignorante, lo he visto igual que tú. Entonces me he dicho que aquí había gato encerrado. Por eso he disparado.

(…)-¿Qué te pasa? -preguntó el bandido, solícito.
-Estoy avergonzado -contestó el ermitaño, con voz entrecortada.
-¿Por qué? -preguntó el bandido, sorprendido.
-Porque, en mi presunción, pensaba que tenía que salvar tu alma -respondió el ermitaño-, pero has sido tú quien ha salvado la mía. Se ha cumplido la promesa que recibí en sueños, pero de una manera muy distinta de como yo esperaba. Se ha cumplido a través de ti, ¿no te das cuenta?

(…) En cualquier caso, me he dado cuenta de que tengo que volver a empezar por el principio y quisiera que tu me ayudaras. Vamos.

En esta etapa final de la leyenda, se muestra en un primer momento cómo se fortalece el bandido armándose con un arco y flechas. El arco simboliza un vehículo de energía, implica la profunda idea de tensión, y a su vez, corresponde a la fuerza vital o espiritual. El arco y las flechas simbolizan la energía solar, sus rayos y su potencia fecundante y purificadora (Cirlot, 1992). Es una Sombra que se carga de energía psíquica para hacer un nuevo intento de salir a la conciencia más fuerte que antes, pero en su aspecto positivo.

La aparición del arcángel cargada de luz y precedida por dos grifos, corresponde a una visión numinosa. Donde los grifos son seres fabulosos en los que se mezclan dos animales superiores y solares que expresan un carácter benéfico. El grifo, como ciertas formas de dragón se halla siempre como vigilante de los caminos de la salvación; también simboliza la relación entre la energía psíquica y la fuerza cósmica (Cirlot, 1992). Es este carácter numinoso unido a la interiorización de los aspectos positivos lo que hace que el ermitaño, dominado por ellos, no dude de la naturaleza del Bien que se presenta ante sus ojos.

De tal manera que, el ataque del bandido a la imagen del arcángel, no es más que la lucha entre el Bien y el Mal en la psique del ermitaño, lucha superior a sus fuerzas que se presenta como una cuestión de vida o muerte. Es una lucha de opuestos, donde detrás de ellos, y en ellos mismos, está la verdadera realidad que ve y abarca todo (Jung, 2001). Por ello, la primera reacción del ermitaño al ver que el bandido había herido la imagen del arcángel fue increparlo. El ermitaño solo ve el carácter de maldad en su discípulo. Pero cuando ve que realmente no era un arcángel sino un animal, se da cuenta de su error, de que ha estado ciego y engañado. Es el momento en que descubre las verdaderas cualidades del bandido: reconoce que el Mal, -identificado con la Sombra-, en realidad es bueno, sólo que no lo podía ver dado su limitado punto de vista.

La transformación del arcángel en tejon, representa el desenmascaramiento del Mal en el Bien. Es una manera de mostrar cómo lo bueno, en el momento y lugar inadecuados, puede ser lo más erróneo (Jung, 2001). Esta escena revela la existencia de un sentido no comprendido todavía, es un momento en el que se hace luz sobre lo oculto; luz que inesperadamente proviene de la Sombra, lo cual no era contemplado por el ermitaño, él nunca esperaba nada bueno del bandido, no veía en él cualidades, y aún más, consideraba que éste no podía hacer nada por él; por ello, su función como sabio debía ser el transformar a su discípulo, salvar su alma. De allí que la vergüenza que siente es producto del reconocimiento de su error, del haber subestimado a su discípulo y sobre-estimado a sí mismo. En este sentido, se comprende que la Sombra sólo es mala durante el tiempo que su función es incomprendida.

Al reconocer el ermitaño el hecho de que ha sido el bandido quien salvó su alma, y que es a él a quien se refería la voz del sueño, está reconociendo la verdadera esencia de su Sombra y la necesidad de integrarla: verdadero significado del mensaje enviado por el inconsciente en su sueño. De allí, que la Sombra aporta un nuevo impulso al proceso de individuación y afirmación creativa de toda la vida.

De tal manera que, la finalidad tanto del sueño, como de la leyenda, es la necesidad de seguir un proceso de individuación en el que se integren todos los aspectos de la psique, donde no basta con reconocerlos y someterlos a voluntad, sino también integrarlos a partir del descubrimiento de sus aspectos positivos y negativos, lo cual va a enriquecer el auto-conocimiento, y por ende, lleva a alcanzar un mayor estado de conciencia que permita acercarse cada vez más a la totalidad, como integración dialéctica de todos los componentes. Además, se resalta la importancia de ver la individuación como un proceso que se lleva a cabo durante toda la vida; hecho que reconoce el ermitaño al darse cuenta que tiene que volver a empezar por el principio y con ayuda de su discípulo. Así, la individuación constituye un proceso recurrente, que debe volver sobre sí mismo para retroalimentarse.

Como se evidenció anteriormente, el conflicto psicológico que se elabora en esta leyenda corresponde a la lucha entre el Bien y el Mal en el proceso de individuación cuando se tiene un encuentro con la Sombra. Para Jung (2001), cuando se habla de éstos, se está haciendo referencia a lo que una persona considera bueno o malo, ya que parten de un juicio subjetivo donde solo Dios tiene la última palabra y donde se exige reaccionar como totalidad. La lucha entre el bien y el mal es una realidad que se encuentra en diversas situaciones en las que se está inmerso en la vida cotidiana, son situaciones en las que se debe hacer una valoración ética. Por ello, el enfrentarse con la Sombra hace que algunos de los definidos y claros valores con los cuales se ha vivido durante mucho tiempo se revelen inadecuados para enfrentarse a determinados problemas (Robertson, 2002).

En muchos casos, las personas que ven su Sombra, su lado oscuro, apartan la vista de ella y huyen, no la afrontan, y luego se ufanan ante los demás de ser buenas. En otros, como en el caso del ermitaño, las personas reconocen su Sombra, interactúan con ella pero la reprimen de manera consciente. Finalmente, se encuentran personas que al colocarse frente a su Sombra también ven su lado luminoso, es decir, perciben su Sombra y su Luz colocándose en el medio, por ello dice Jung (2001) que: “Detrás de los opuestos, y en los opuestos, está la verdadera realidad que ve y abarca el todo” (p. 429).

En el proceso de individuación se hace necesaria la integración de la Sombra, lo cual no sólo consiste en enfrentarse con los contenidos del inconsciente personal, sino además con el problema del mal, como aspecto inseparable del bien. Para Jung, en Jung y otros (2001), la respuesta al problema del mal se encuentra en el auto-conocimiento, en la adquisición del mayor conocimiento posible de la totalidad del individuo, descubriendo cuál es la capacidad que se tiene para hacer el bien y qué males se pueden cometer. Por ello, para evitar lo sucedido al ermitaño y vivir libre de engaños e ilusiones, se debe ser lo suficientemente consciente para no creer que el bien es real y que el mal es ilusorio, comprendiendo que ambos forman parte constitutiva de la propia naturaleza.

Este proceso requiere de decisión, paciencia y valor. La aparición de la sombra tiende a curar los excesos e impulsa al compromiso más consciente con el proceso del propio desarrollo. Al respecto Robertson (2002) escribe: “Todo cambio se inicia en la oscuridad del alma humana” (p.13), “Es imposible tratar con el mal simplemente evitándolo (…) Nadie puede llegar a la plenitud sin pasar antes por la oscuridad” (p.159). Siguiendo a este autor, se debe aclarar que la Sombra no es exactamente la parte oscura y malvada de la personalidad con la que hay que reconciliarse de alguna forma, ésta también contiene todo lo que se puede llegar a ser, es una primera mirada al Yo, es la parte que más se acerca a la divinidad. En el mismo sentido, John A. Sandford, entrevistado por Patrick Millar, en Jung y otros (2001), establece que “la Sombra no siempre es el mal, la sombra es únicamente lo opuesto al ego. Jung dijo que la sombra contiene un noventa por ciento de oro puro. Lo que se ha reprimido encierra una tremenda cantidad de energía y contiene, consecuentemente, un gran potencial positivo” (p.54).

El proceso de individuación, va de la mano con la espiritualidad. Ya sea un religioso, un profesional, un técnico, un doctor, etc., para acceder a una actitud religiosa y una espiritualidad sanas, debe mantener una constante y cuidadosa atención a la experiencia numinosa que sucede durante la comunicación entre su Yo y su Sí-mismo, lo cual se ha de convertir en una meditación diaria, canalizando la energía de su instinto religioso. Por ello, Jung concebía la religión como una actitud de una conciencia transformada por las fuerzas numinosas y la experiencia personal del poder numinoso de los arquetipos que dan sentido a la vida; de tal manera que esta actitud, permite vivenciar lo divino. Se debe sumar la experiencia individual al conjunto de la posesión común de la tradición religiosa, -cultos y rituales-, en cuyos símbolos se pueden encontrar equivalentes de la propia experiencia psíquica, ya que son comunicadores de la presencia divina, que deben ser vividos, utilizados y devueltos a la vida personal y comunitaria, para someterlos a la actitud religiosa. (Ulanov, Ann)

Pero en la búsqueda de la espiritualidad y en la vida religiosa hay que tener cuidado. Generalmente las religiones buscan la luz y descartan la oscuridad olvidando que la vida es compleja, que el bien y el mal no son siempre fáciles de distinguir, y que la oscuridad puede ser simplemente lo desconocido (Robertson, 2002). Como el ermitaño de la leyenda, muchos religiosos, creen haber terminado su proceso y creen llevar una vida espiritual y religiosa sana. Son aquellas personas cuya Máscara es resplandeciente como el arcángel de la narración, pero simplemente son el tejon, ya que reprimen su lado oscuro y se presentan falsamente como bondadosas o practican las virtudes religiosas por miedo a las consecuencias. También se encuentran aquellos que se aíslan de la sociedad creyendo que así pueden mantener su espiritualidad, no hay que negar que es reconfortante tener momentos de soledad que permitan avanzar en el proceso de individuación, pero cómo lograr una totalidad sin los otros?

La actitud religiosa y espiritualidad sanas deben conllevar una transformación, un convertirse en uno mismo, es un proceso hacia el auto-conocimiento conciente como totalidad, cuyo centro es el Sí-mismo. De igual manera, debe darse la reconciliación con la Sombra, con todos aquellos aspectos ocultos o inconscientes que el Ego ha reprimido o que no ha reconocido; hay que llegar a una comprensión psicológica de la Persona como función de relación con el mundo externo que permita asumirla o abandonarla a voluntad sin permitir identificarse con ella; también, se debe incluir como parte de la identidad yoica los aspectos contrasexuales de ánima y ánimus, conviviendo en armonía con ambos. Todo ello se puede logra a través de métodos como el de imaginación activa, la interpretación de los sueños y la terapia analítica, los cuales, ayudan en el desarrollo del proceso de individuación, cuyo objetivo es familiarizarse con la realidad psicológica, lo cual implica una mayor percepción de dicha realidad.





REFERENCIAS

Cirlot, Juan-Eduardo. (1992). Diccionario de símbolos. Madrid: Ed. Labor.

Ende, M. (1995). La leyenda de la luna llena. Barcelona: El arca de junior

Jung, C. (1992). Energética psíquica y esencia del sueño. Barcelona: Editorial Paidós.

Jung, C. (2001). Civilización en transición. Obra completa volumen 10. Madrid: Editorial Trolla.

Jung, C., von Franz, M.L., Henderson, J., Jacobi, J. y Jaffé, A. (1969). El hombre y sus símbolos. Madrid: Aguilar.

Jung, C. y otros. (2001). Encuentro con la sombra. El poder del lado oscuro de la naturaleza humana. Barcelona: Kairós.

Jung, E. y von Franz, M. (1999). La leyenda del Grial. Desde una perspectiva psicológica. Barcelona.

Microsoft Corporation. (2000). Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2000. © 1993-1999.

Robertson, R. (2002). Tu sombra.aprende a conocer tu lado oscuro. España: Paidós.

Salvat. (sfp). Aprender y conocer la astrología y las artes adivinatorias.

Sharp, Daryl (1997). Lexicón Junguiano. Santiago de Chile: Cuatro Vientos Editorial.

Ulanov, Ann . Jung y la religión. El sí-mismo en oposición. En Introducción a Jung.

Von Franz, M. (1993). Érase una vez…una interpretación psicológica. Barcelona: Ediciones Luciérnaga.

Michael Ende. Artículos en español sobre su vida y obra.

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