miércoles, 1 de julio de 2015

Los secretos de Nazagur de Ulrike Schweikert

Ulrike Schweikert nació el 28 de noviembre de 1966 en Schwäbisch Hall, Alemania. Escritora de literatura histórica y fantástica. También ha escrito bajo el seudónimo de Rike Speemann 

Trabajó como experta en fondos de inversión tras finalizar una formación en banca, y estudió geología y periodismo. Desde su gran debut con su novela Die Tochter des Salzsieders, se ha convertido en una de las autoras alemanas de novela histórica con mayor éxito. Se le puede identificar por sus personajes de heroínas. 

Al inicio de su carrera los personajes y acontecimientos de sus libros giraban en torno a su ciudad natal, posteriormente comenzó a adentrarse más en la historia europea general.





LOS SECRETOS DE NAZAGUR

Hace mucho tiempo que el pueblo de los Mechones Azules vive en un valle entre colinas boscosas, en forma pacífica con la naturaleza. Pero ahora sufre el ataque de oscuras y siniestras criaturas. El pueblo está convencido de que sólo la Emperatriz Infantil puede detener el terror, pero el mensajero que le han enviado no regresa. De modo que los Mechones Azules deciden buscar refugio en Nazagur, el poderoso país vecino. La única que permanece en el pueblo abandonado es Tahâma; la muchacha prefiere esperar a que regrese el mensajero. Cuando este llega malherido, Tahâma no logra descifrar su últimas advertencias, pero comprende que su pueblo corre un gran peligro. Con valor, la muchacha emprende el camino, a Nazagur acompañada por Wurgluck el gnomo y Céredas el cazador. Cuando por fin llegan a Nazagur, descubren que el país y sus habitantes están bajo el hechizo de un poder tenebroso... ¡que también intenta alcanzar a Tahâma!



RESUMEN POR CAPÍTULOS

1 Prólogo. Un nuevo capítulo.
Se presenta a los personajes principales: Tahâma una joven de la tribu de los Mechones Azules que vive en un valle de los montes Nanuck y es una artista del viento. Céredas un joven cazador, orgulloso y fuerte de las Montañas negras y rocosas y el Lord de Tarî Grôth que dirige sus tropas al Valle de Wínold. 

2. Los Tashan Gonar
Mientras que todo el pueblo ha decidido trasladarse a Nazagur, Tahâma espera el regreso de su padre Rothâo da Senetas que fuera a buscar a la Emperatriz Infantil solicitando ayuda, Rothâo regresa gravemente herido y muere, pero logra prevenir a su hija de ir a Nazagur y le entrega el Krisodul, un cristal de gran poder.

3. Céredas
Céredas es enviado por su gente como emisario a la Torre de Marfil pero en el camino es atacado por Gmork. Tahâma lo encuentra e intenta ayudarlo, pero es Wurgluck el gnomo, quien lo cura con ayuda de su familia. Al recuperarse Céredas decide viajar con Tahâma a Nazagur y comprobar si es verdad que la Nada no ataca ese sitio.


4. Nazagur
En su viaje a Nazagur, los tres amigos contemplan cómo las fronteras de este sitio avanzan hacia los lugares vecinos adueñándose de ellos. Encuentran a un hombre escapando de la Sombra de Nazagur y por la noche sienten una presencia maligna; Céredas comienza a preocuparse. 

5. Sombras nocturnas
Encuentran una cabaña en cuyo interior yace una mujer momificada, cuyo cadáver desaparece sin que lo noten. Pasan la noche en la cabaña y al día siguiente exploran la vacía aldea; sus habitantes han muerto y el comportamiento de Céredas comienza a ser irregular. 

6 Naza-Kenin
Los viajeros encuentran a unos campesinos que les señalan cómo llegar a las ciudad, en esta, un anciano les informa que el Lord de las Sombras lleva por nombre Krol de Tarî-Gôth, y a todos inspira terror. Tahâma y sus amigos, pasan la noche en la ciudad amurallada.

7. Aylana
Un guardia de la ciudad, les informa que los Mechones Azules tomaron el camino hacia Krizha, la ciudad protegida por el Sabio con su fuego azul. Emprenden el camino y por la noche son atacados por las sombras encabezadas por el Lord, logran escapar ayudados por Aylana, una misteriosa mujer.

8. El fuego azul
Llegan a Krizha y asisten a una fiesta de bodas donde se presenta el Lord, Tahâma le hace frente, pero él es más poderoso y cuando la muchacha está a punto de sucumbir, es rescatada por el Sabio.

9. El sabio de Krizha
Tahâma descubre que el Sabio es Centhan, su abuelo. Céredas ha sido hecho prisionero acusado de facilitar la entrada del Lord a la ciudad. Tahâma y Wurgluck son llevados a Palacio y este último logra llegar hasta la celda de Céredas quien se encuentra muy abatido ante la sensación de terror helado que lo consume.

10. La huida
Centhan informa a Tahâma que Céredas será exiliado esa misma noche, de modo que ella y Wurgluck escapan y piden ayuda a Aylana, rescatan a Céredas y emprenden el camino para ver a Yven, un investigador amigo de Aylana quien les informa cómo llegar a Gwonlâ, la ciudad en la que se establecieron los Mechones Azules.

11, La aldea de los Tashan Gonar
Llegan a Gwonlâ y encuentran a los Mechones Azules, se reúnen en la sala comunal a contar historias y escuchar música, cuando son atacados por el Lord y sus hordas; tratando de hacerle frente se provoca un incendio de la sala y muchas personas mueren, Tahâma decide pedir ayuda a su abuelo para controlar el Krisodul.

12. La hija del Lord de las Sombras
Llegan nuevamente con Aylana y piden refugio que ella les niega. Los amigos suben a un árbol cercano para vigilar la casa y ven llegar al Lord, Tahâma se acerca y se desmaya ante la presencia de este y Céredas llama la atención de las sombras que se lo llevan. Tahâma descubre que Aylana es hija del Lord y que además tendrá una hija de él, que según una profecía, le brindará mayor poder.

13, Los cristales del fuego azul
Tahâma logra entrar a Krizha y habla con Centhan, le pide la otra mitad del Krisodul, pero Centhan se niega, así que se enfrentan y Tahâma logra hacerse con el cristal completo. Escapa y se dirige con Wurgluck a Tarî-Grôth, para enfrentarse al Lord.

14. Crachna, la mujer araña
Visitan al maestro Yven quien les informa cómo mata a sus víctimas el Lord y les sugiere hablar con Crachna, quien puede indicarles el camino a Tarî-Grôth. Cuando la encuentran, Tahâma hace un trato con ella, a cambio de curar sus ojos, Crachna contesta las preguntas de Tahâma.






FRASES DEL LIBRO

 La muerte es la compañera permanente del cazador. Siempre hay que estar preparado y cuando te encuentres con ella, has de mirarla de frente y sin miedo.


 Siempre hay un camino, aunque a menudo sea difícil reconocerlo desde fuera. Has de tener valor y confianza, y entonces aparecerá una solución.


 Cada uno ha de recorrer su camino, incluso si este te lleva directamente al infierno


martes, 9 de junio de 2015

Entrevista a Michael Ende

Texto: Enrico Bernard en Amnesia Vivace




¿Cómo definir mi amistad con Michael Ende, autor de Momo y La historia interminable?, como ¿maestro-discípulo? no realmente. Cuando me gradúe en Filosofía – era un joven estudioso marxista – las novelas de Ende casi me provocaban malestar. Era un fenómeno editorial, basado en un concepto de "fantasía" que entonces parecía más un revival de las viejas novelas dirigido claro, a las necesidades del mercado consumidor. Nada revolucionario, sino más bien un fenómeno de la literatura del "reflujo" que en los últimos años de los 70 había tomado fuerza. Pensé, nada de esperanzas políticas de renovar la sociedad.

Así que cuando mi editor Giulio Goria en Paese Sera, dijo: "vaya a realizar un par de preguntas a Ende, el escritor alemán que vive en Genzano”, acepté mi deber – confieso – como una venganza ideológica. Para empezar, tenía dos preguntas en mente cuando tomé el teléfono, que seguramente provocaría que me colgaran de inmediato. Llamé y el teléfono sonó por mucho tiempo. Ende vivía con su esposa en una villa con un hermoso jardín, según me dijeron, donde pasaba horas contemplando. ¿Contemplando qué, me preguntaba?, Con cada tono perdido, me irritaba más y más. Cuando por fin alguien descolgó, escuché un "¡listo!" con un marcado acento teutónico, me di cuenta que era él, Michael. Después de una presentación rápida exponiendo el motivo de mi llamada, ataqué con la primera de las preguntas que esperaba me mandaran directo al infierno: 

BERNARD – Bueno, Ende, usted es un escritor muy querido por los jóvenes. ¿Por qué? ¿Qué le encuentran de bueno?

Para mi sorpresa Michael no titubeó y comenzó a responder en alemán, después de asegurarse de que yo entendía todo.

ENDE - Creo que en las generaciones más jóvenes hay un gran cansancio y desconfianza hacia la dialéctica, encuentran muchas contradicciones. Los jóvenes de hoy no creen en las ideologías pero existe un gran deseo de encontrar un mito que, más allá de toda lógica, proponga una explicación del mundo y la vida.

Y aquí estoy, abordando la segunda gran pregunta con la que tenía toda la intención de despedirme a mí mismo:

BERNARD - Usted habla de crisis de ideologías. Por lo tanto, ¿cree que el marxismo, que trata de la conciencia histórica de la burguesía, es en sí misma una crisis?

ENDE - El hecho es que el concepto de esta materia ha cambiado desde el siglo XIX. Marx es un punto de referencia esencial para comprender la conciencia del respeto a la sociedad industrial, pero no tenía a su disposición las nociones de la cultura no burguesa. Por eso, es en lo que él nunca ha tenido éxito, en el desarrollo de una ideología no-burguesa. Es el pensamiento burgués, incluyendo a Marx, lo que no debe celebrarse más. Después de todo - querido Bernard - en su libro El prisionero de su propiedad, habla de esto. Porque usted es Enrico Bernard quien escribe para el teatro, ¿no es así?

BERNARD - Me toma por sorpresa. ¿Sabe que yo escribí ese libro?

ENDE - Ciertamente, lo leí hace unos meses con una revista de teatro que llegó hasta aquí en Genzano. Se trata de un hombre que, despojado de toda ideología, se roba a sí mismo... un tema romántico revisado a la luz de la situación actual... Espero no estar equivocado y confundido con otra persona... un homónimo.

BERNARD – No, en lo absoluto, Maestro. Me siento honrado de su lectura... Espero conocerle pronto... Tengo más dudas...

ENDE - Por supuesto, podemos encontrarnos aquí en Genzano y almorzar juntos. Mi esposa prepara un excelente pescado frito y el vino de los Castelli desata la lengua que es un placer. ¿Le parece bien mañana? A partir de las doce podría ser.



A 26 años de haberlo conocido, recuerdo bien el domicilio conyugal de Ende en Genzano, la gran chimenea, la ventana abierta hacia el jardín, la mesa puesta para tres con un centro de alevines enormes y crujientes. Nos sentamos de inmediato a la mesa y Michael comenzó a devorar gambas y rodajas de calamares frescos regados con un poco de buen vino de la zona.

BERNARD - ¿Es cierto que crees en la existencia objetiva de tus personajes y de las misteriosas figuras que pueblan tu mundo?

ENDE - Por supuesto que sí. Creo que el mundo "real" va mucho más allá de nuestras percepciones. Toda la naturaleza está llena de esencias inteligentes, seres reales como faunos o demonios. El hecho es que en los últimos veinte o treinta años, hemos perdido la costumbre de verlos. Pero todas las culturas, incluyendo la nuestra, hasta hace algún tiempo, han conocido y llegado a un acuerdo con estas presencias inteligentes.

BERNARD - Por lo tanto, ¿la creación de Fantasia, es como un lamento al pasado?

ENDE - Todo lo contrario: la imaginación es la capacidad humana para desarrollar nuevos conceptos, cambiando el sentido de las cosas. Me parece un discurso de gran importancia y actualidad, porque nuestra situación necesita nuevas ideas. La fantasía de los románticos, por ejemplo, siempre se opuso a la sociedad burguesa como un rechazo de la banalidad de la vida cotidiana. Pero no fue un rechazo de la modernidad, de hecho representa la fuerza de generar un cambio, una renovación ... pero ahora, mi querido amigo, hagamos un brindis por ti.

BERNARD - Con mucho gusto. ¿Sabes lo que tengo curiosidad por saber? Me gustaría saber que sueña por la noche a alguien como tú, que, para ganarse la vida, sostiene una lucha diaria con la imaginación. Sueñas con monstruos y duendes?

ENDE - No, no ... Yo sueño las mismas cosas que todos soñamos, aunque también depende de lo que comí ...

BERNARD – Comes monstruos marinos, así que, ya imagino un ejército de langostinos fritos…

ENDE - No me hagas reír con la boca llena... En realidad, querido Enrique, las ideas vienen a mi mente sólo trabajando, escribiendo. La forma en que escribo es muy aventurera: salto al inicio de la historia y me dejo llevar... que, no lo niego, me da un poco de dificultad, porque si mi personaje se mete en una situación sin salida No sé con qué frecuencia podré rescatarlo.

BERNARD – Hablando de otra cosa, en el cuento de Las mil y una noches, no hay sombra de sexualidad. ¿Cómo se explica eso?

ENDE - El hecho es que la sexualidad es sólo el punto en el que se expresa un estado de ánimo en general. En contexto, no creo como Freud, que la personalidad se base en el sexo. Creo que la sexualidad de un niño no se concentra en un solo punto: todos los sentidos y todos los órganos son cargas de libido. Así que creo que la concentración en los órganos sexuales es un empobrecimiento del ser humano. Los místicos de la Edad Media no eran, por ejemplo, reacios a ella, sabían muy bien que es el incentivo más fuerte para ciertos desarrollos místicos y creativos. Como Böhme decía: "La sexualidad es la cuerda con la que tira la flecha de la iluminación celestial"

BERNARD – Dejando esta cita a un lado, me parece, que el espíritu alemán es, sin embargo, un poco frío.

ENDE - No intentaría siquiera negarlo. Tomemos por ejemplo el idioma. Cada palabra en italiano tiene un sinónimo fálico: palo, plátano, pájaros, peces... y así sucesivamente. En alemán, sin embargo, la elección es muy limitada.

BERNARD - ¿Y?

ENDE – A modo de resumen, permite que diga que creo que nunca podría haber escrito algunas obras, Momo, por ejemplo, si no me hubiera separado de la espiritualidad germánica.

BERNARD - ¿Es por eso que se mudó aquí a Genzano?

ENDE - Sí, aunque no creo que su forma de pensar sea la más tolerante del mundo. El italiano es muy individualista, egoísta. Permite que las cosas ocurran tal cual, aunque deben tener un valor más o menos material para él; esto también implica una profunda conexión con todas las formas de lo humano sensible, perceptible. Es una manera de vivir y pensar que le falta al alemán, el alemán carece dramáticamente de esta sensualidad. La historia en Alemania es una cosa abstracta, académica, en una palabra: no es parte de la vida cotidiana. Aquí en Italia la historia forma parte de la gente, incluso de las formas, del lenguaje más o menos arcaico y por supuesto del paisaje.

BERNARD - ¿El niño Michael Ende era fantasioso?

ENDE - Demasiado, porque no le gustaba estudiar. Yo prefería jugar, me inventaba cosas locas. Por ejemplo con un amigo, nos sentábamos a la cabeza de un ejército inexistente y dado que jugábamos en el patio, lo llamamos "Los vengadores de los patios."

BERNARD - ¿Qué libros leíste en tu infancia?

ENDE - Los libros del Dr. Doolittle, el personaje que puede hablar con los animales, y de Karl May, una especie de Salgari alemán.

BERNARD - Tu apellido Ende, significa "fin", y en tu libro La historia interminable, significa que la historia finalizó. ¿Fue pura coincidencia?

ENDE - Me di cuenta más tarde. Ya que para mí, mi nombre es tan natural que no tomo en cuenta su significado. 



En junio de 1982 acompañé -como enviado especial de Paese Sera– a Michael Ende a Regio de Calabria a recoger un premio literario que aceptaba sólo para ser testigo del efecto óptico que se produce en determinadas condiciones climáticas sobre el Estrecho de Messina, llamado Fata Morgana, en donde la imagen del horizonte parece distorsionada e invertida sobre sí misma. Pasamos toda la noche, hasta el amanecer después de la ceremonia de premiación, en la playa de Regio, hablando durante horas con la esperanza de ser espectadores de este fenómeno natural extraordinario. No tuvimos suerte, pero también pasamos un momento inolvidable para ambos, sin lamentar el sueño perdido. Aproveché ese largo período "espiritual", para hacerle una entrevista posterior que aquí sólo se ve esbozada. 


BERNARD - La historia "ideal", lo que debe ser, es un punto de referencia constante del pensamiento alemán. Tu historia interminable , por lo tanto ¿es parte de esta mentalidad "idealista"?

ENDE - Desde luego que sí. Vuelvo a conectar a la cultura romántica alemana, como tú mismo has subrayado en repetidas ocasiones. Entiendo que mi relación con el romance puede crear malentendidos, porque realmente no veo la posibilidad de una continuación de ciertos temas. Es más bien el concepto poético de los románticos lo que aún considero válido, como una "poetización del mundo y de la vida." En el sentido de que para adaptar el mundo al hombre, para hacerlo más humano, lo que tienes que hacer, es que se vuelva más poético, que esté transformando constantemente las imágenes del exterior en imágenes internas. Grotescamente podría decir que es una forma de "digerir” el mundo.

BERNARD - Y por lo tanto, la poesía romántica a la que te refieres, nació del hecho de que los poetas alemanes no podían digerir el mundo moderno.

ENDE - Estoy de acuerdo, mi amigo, aunque dicho así, pueda parecer contradictorio ...

BERNARD - Entonces explícame la contradicción de los románticos que utilizaron la poesía para "digerir" un mundo que también se enfermó.

ENDE – A los ojos de Novalis, Kleist, Tieck, se estaba creando una segunda naturaleza, la tecnológica, de la que surgió un mundo artificial totalmente ajeno al hombre. La tarea del poeta moderno es entonces, adaptar el espíritu de este entorno externo y encontrar un equivalente interno para el hombre, sea una radio, un teléfono u otro cualquiera.

BERNARD - Y, sin embargo, ¿se corre el peligro de convertir al poeta en una especie de mediador capaz de adaptar el mundo al hombre, evitando transformar el medio ambiente, como si este ya estuviera "dado" para siempre?

ENDE – Entiendo lo que quieres decir, creo que no he aclarado bien el tema.

BERNARD - Bueno, has "atrapado", creo, el concepto de Marx: "Los filósofos han interpretado suficientemente el mundo, ahora tenemos que cambiarlo."

ENDE - Marx, sin embargo, dice: los filósofos, no los poetas.

BERNARD - ¿Hay alguna diferencia?

ENDE – Donde una termina, comienza la otra. Es decir, el poeta comienza a trabajar cuando el filósofo encuentra un tope: la Dimensión Desconocida, pero no el concepto de ciencia ficción en un mundo materialista. De hecho, para humanizar el mundo, tienes que convertirlo, pero no se puede transformar el mundo si no lo "antropomorfizas", traduciéndole nuevos valores culturales. De lo contrario, el hombre permanece ajeno a su entorno, un extraño en su propio mundo. Eso es lo que ocurre, que se permanece alejado, sin cultura.

BERNARD - Pero esta es la utopía marxista.

ENDE - Y este es el problema: ¿por qué Marx rechaza a los idealista más allá de la Revolución, la subversión de las relaciones de producción existentes?. No quiere crear al hombre nuevo del socialismo, sino que está creando una cultura impuesta desde arriba, no es algo realmente necesario ni un "sentir" social...

BERNARD - Hablando de "nueva cultura", ¿crees que los medios de comunicación, ayudan a banalizar la vieja cultura? ¿No crees que a los nuevos medios de comunicación se les debe permitir, sin embargo, también tienen una función positiva, es decir, pueden ser utilizados en teoría, como portadores de la cultura?

ENDE - Creo que sí. Estamos en 1982 y es algo que no se les puede negar a comienzos del nuevo milenio. Yo estoy convencido de que gracias a ellos, a las herramientas de comunicación masivas, tenemos el comienzo de una conciencia global, a nivel planeta.

BERNARD - Explica con un ejemplo.

ENDE - Una guerra lejana puede dar lugar a un cambio de conciencia que hasta hace veinte años era impensable. La cultura del dos mil será una cultura para todos, o no será "la cultura", sino algo impuesto desde arriba. Aquí, entonces, es necesario que los medios de comunicación jueguen un papel fundamental y positivo sólo si pueden encontrar una forma de organización, totalmente libre e independiente. Serán, en principio, quienes irán en contra de la televisión estatal, que no pretende eliminar la élite, para acrecentar el mayor número posible de intelectuales del Estado. La banalización de la cultura, de la que hablamos, sólo viene del hecho de que muy a menudo son ignorados los llamados "impulsos desde abajo". Porque mientras que en la Edad Media los principios giraban alrededor de una élite superiormente cultural, hoy los principios modernos - es decir, la televisión estatal – no tiene esa superioridad cultural. ¿Me explico?

BERNARD – Por supuesto que te explicas. Pero sólo para satisfacer mi curiosidad: ¿por qué tu obra maestra La historia interminable fue inicialmente relegada a literatura infantil?

ENDE - El manuscrito fue rechazado por varias editoriales. Pero ocurrió que luego de que un editor no decidió publicarlo, el libro pasó a manos de sus hijos, quienes lo convirtieron en un éxito. Así que el editor cambió de opinión, a pesar de que el tipo de literatura que yo trato de desarrollar no se considera literatura en sí misma.

BERNARD - ¿Según quién?

ENDE - La crítica. Los críticos han inventado un concepto extraño que nunca entendí: "realismo".

BERNARD – ¿Te debo explicar entonces el concepto de "neo-realismo"?

ENDE - Olvídalo. Sé que ustedes tienen obras maestras de ello en el cine y la literatura. Uno de sus grandes autores fue Cesare Zavattini, que escribió películas como Milagro en Milán o El Juicio Final 

BERNARD – Si, y es por eso que también existe el "neorrealismo mágico" de Bacchelli.

ENDE - Únicamente quería decir que el realismo o el neorrealismo no es fatal para el arte, siempre y cuando no se convierta en una categoría desde la que los críticos aprueben o rechacen una obra... Sé que estarás de acuerdo.

BERNARD – Exactamente, pero ¿cómo lo sabes?

ENDE - Porque tus escritos se encuentran mucho más cerca de mí de lo que piensas. Tus letras... ¿cómo se llama el último que he leído?

BERNARD - El ingenuo soy. Ese es el título.

ENDE - ¿Qué ha inspirado la historia del hombre que vende la sombra de Chamisso? ¿Qué dicen los críticos de teatro?

BERNARD - Algunos (Thomas Chiaretti de "República", Nicola Ciarletta de "Time") están entusiasmados. Recomiendo leer a Carmelo Bene, para conocer un montón de hostilidad, lo confieso

ENDE - ¡Con seguridad! Todo lo que es grande, legendario y no cubierto por el crítico esquema de "realismo" está prohibido. Un texto literario mostrando una cabra en el techo tocando el violín, es a lo máximo catalogado como literatura infantil. Sin embargo, no sucede lo mismo con las pinturas de Chagall, por ejemplo. O con La odisea o Fausto, si hubieran sido escritas hoy, encontrarían como máximo disponibilidad en una editorial de libros infantiles. Homero y Goethe entonces serían escritores infantiles. En verdad, el eterno femenino de Goethe no es otro que el niño eterno, la fuerza creativa que puede hacer que la gente joven comprenda lo antiguo y viceversa.



Esa noche en la playa hablamos de muchas cosas que ni siquiera recuerdo: mis proyectos, la cocina calabresa, nuestros respectivos padres. Debido a que Michael era el hijo de un gran pintor surrealista mientras yo, hijo de un gran escritor neorrealista (Carlo Bernari, autor de tres libros). Michael me dijo que no sabía literariamente quien era mi padre, así que me pidió que le enviara algunos libros, que por supuesto hice después. Pero recuerdo muy bien que intercambiamos experiencias como "hijos del arte".

ENDE - Entiendes, entonces, que yo en casa sólo veía imágenes extrañas, surrealistas colgando en las paredes y que era absolutamente normal para mi poner en acción esas formas y figuras creando historias surrealistas. Por esto tengo que decir que mi padre ha influido mucho en mi vida artística, no solamente porque su obra pictórica ha dado forma a mi creatividad literaria, sino también porque la ha liberado de la condicionante basura realista ... 

Diciendo esto, se mordió el labio, porque se dio cuenta que podría haber herido mi amor paternal. Me di cuenta de ello y por supuesto intervine para evitar el peso de esa responsabilidad.

BERNARD - Si Michael, habla sin escrúpulos. Carlo Bernari, mi padre, ha sido a su vez influenciado por el expresionismo y el surrealismo, desde los años 30. Él conoció y frecuentó a Bretón, entrevistándolo, como nosotros ahora.

ENDE - Pero dime, ¿es posible que así como yo elegí la literatura para escapar del paternal abrazo de Moloch, tu elegiste el camino del teatro para evitar la confrontación literaria con tu padre?



Aquí comenzó a jugar Ende con Bernard. Comenzó a revertir la entrevista y a hacerme preguntas. Por desgracia no las recuerdo, porque entonces no pensaba que fueran dignas de ser recordadas - aunque hoy me encantaría recordarlas- ... 

De regreso en Roma perdimos el contacto durante algún tiempo, hasta que en el 1987 el periódico para el que trabajaba entonces ("Fashion" Grupo Eri-Rai) me pidió una nueva entrevista con Michael. Mentras tanto, habían sido emitidas las películas de Momo y La historia interminable, Michael se había convertido en una especie de gurú de la fantasía, había caravanas de jóvenes que iban a Genzano a escuchar "las verdades de Michael Ende" y algunos de sus arrebatos contra los realizadores de su obra, que estaba demandando. De la película La historia interminable no quería ver ni un solo fotograma.

Nos despedimos con la promesa y la esperanza de reunirnos pronto. Pero entonces yo emigré a Suiza, su esposa se ​​enfermó y después de su muerte y en parte debido a la ira producida por la película de la que decía que artísticamente lo dejó en ruinas, Michael cayó enfermo a su vez, de un cáncer de estómago. Fue a buscar tratamiento a Alemania donde murió en 1995. 



Hasta pronto Michael.

Tuyo, Enrico


lunes, 4 de mayo de 2015

¡Cuidado! ¡Aquí empieza el terreno de lo irracional!

Texto: Ana Ramos en El día de Córdoba


Se cumplen tres décadas de la publicación de 'La historia interminable' de Michael Ende, un soberbio ejercicio de imaginación que ha sido traducido a 45 idiomas

¿Quién no conoce La historia interminable? Sí, el libro de Michael Ende que junto a Jim Botón y Lucas el maquinista y Momo ha sido traducido a 45 idiomas y ha vendido unos 20 millones de ejemplares. Confieso que es uno de mis libros favoritos, mi marido dice que es el tótem de esta familia, así que ya ven. Tenemos varias ediciones: en tapa dura, en rústica con sobrecubierta, de kiosko... y compraremos de buena gana la encuadernada en cuero con incrustaciones de nácar -que es como Ende quiso que fuese editada la novela- cuando la editorial se decida a hacerla. Esta que tengo aquí delante es una edición mucho más modesta, se trata de la reimpresión de Salvat del libro de Alfaguara, un poco maltratada por el uso y los años. 

En la portada, dos serpientes se muerden la cola, ambas son naranjas con la cabeza negra, se supone que una de ellas tendría que ser blanca y la otra negra pues así describe Ende el Áuryn, como representación del mundo de Fantasia en donde lo oscuro y lo luminoso tienen su lugar a partes iguales. Dentro del óvalo formado por estas, un jardín de colores saturados habitado por dos unicornios muestra al fondo una versión sencilla de la torre de marfil donde reside la Emperatriz Infantil. Me parece preciosa, en su primera página reza con la letra enérgica e ingenua de mis ocho años: Ana Belén Ramos Guerrero, y bajo esta leyenda manuscrita, en letras impresas de molde verde:La historia interminable. Como recordarán trata de un niño regordete, Bastián Baltasar Bux, al que las cosas le van regular y que se encierra en el desván de su colegio con la intención de no salir nunca jamás, con la única compañía de un libro robado titulado La historia interminable.Maravillas del arte, Bastián se introduce en el propio libro convertido en un esbelto y hermoso guerrero que habrá de salvar el mundo de Fantasia. Si ha decido usted incluir el libro en su lista para los Reyes Magos, ha de saber que justo ahora se cumplen treinta años de la publicación de la novela y ochenta del nacimiento del autor. Es el libro ideal para los niños porque decididamente tiene todo lo que un niño le pide a los libros, a saber: acción trepidante, aventuras peligrosas, misterios por resolver, grandes dosis de amistad y fantasía, y monstruos y extraños animales por doquier: comerrocas, silfos nocturnos, trolls de tres cabezas..., además de dos protagonistas de unos diez años y una hermosa niña de cabellos blancos que reina en el mundo de Fantasia. 

Además de La historia interminable tengo frente a mí dos textos teóricos que Ende escribió sobre su propia obra, contienen sus ideas sobre la literatura infantil y aparecen recopilados en un volumen titulado Carpeta de apuntes. Uno de ellos es una conferencia que impartió en Tokio y se titula ¿Por qué escribo para niños? El otro es el artículo Reflexiones de un indígena centroeuropeo. Ende siempre hizo hincapié en que todo lo que uno necesita saber para interpretar la obra de un autor está contenido en sus libros, o dicho con sus propias palabras: "Si Kafka quiso decirnos con sus novelas lo que interpretan sus intérpretes, ¿por qué no lo dijo él?". Sin embargo, en estos dos artículos expuso a las claras sus intenciones artísticas. Como les decía, la novela está muy bien para los niños y les hará pasar unas horas fantásticas, pero tengo que contarles un secreto: detrás de su apariencia infantil, el libro esconde no pocas ideas de provecho para los adultos, y no está de más que recordemos esto cuando el autor se pasó la vida defendiendo un lugar para la literatura infantil dentro de la literatura general y procurando con su obra que la literatura infantil fuese digna de ese lugar. 

Junto con los citados textos, tengo delante un cuadro de su padre, el pintor surrealista Edgar Ende, que creo que puede ilustrar muy bien algunos conceptos de su literatura. Viene que ni pintado al caso en estos días porque se llama Navidad: un poderoso caballo contiene una brillante luz en su interior dentro de la cual flota un bebé. Frente al caballo hay una pequeña pelota y toda la escena está rodeada del cielo y la tierra o el mar en tono onírico. Pues bien, muchas pueden ser las interpretaciones de este cuadro y habrá quien diga que no tiene que significar nada ya que Edgar Ende se encerraba en un cuarto oscuro, dejaba su mente vagar liberándose de todas las ataduras de la realidad y la racionalidad y a veces pasaba allí horas y días hasta que una imagen se hacía nítida en la cámara oscura de su inconsciente. Hay gran influencia de la obra de su padre en la literatura de Michael y ambos trabajaron juntos muchas veces. De su familia, Ende heredó la pasión, el compromiso, la entrega al arte y la convicción de que este está por encima de las cosas materiales, y eso que para ellos la vida no siempre fue fácil pues a veces los cuadros de Edgar se vendieron con dificultad, sin contar que a la familia Ende le tocó vivir e intervenir en la segunda guerra mundial. Pero eso es otra historia. 

En un primer nivel de lectura, atendiendo al título del cuadro, Navidad, este podría interpretarse como una representación surrealista o pagana del nacimiento de Cristo en el que el niño dios es presentado como un bebé a punto de nacer de un caballo. Pero en un segundo nivel de lectura, esta podría ser una imagen del poder de la fantasía, del arte -ese caballo encabritado- trayendo al mundo un nuevo ser. Para Michael Ende, la fantasía tenía un poder transformador, poder que se adquiere atendiendo al niño que hay dentro de cada adulto; en la imagen, el adulto estaría representado por un robusto caballo y el bebé que porta en su interior sería el eterno infantil del que habla el autor: "Creo que los grandes filósofos y pensadores no han hecho otra cosa que replantearse las viejísimas preguntas de los niños: ¿De dónde vengo? ¿Por qué estoy en el mundo? ¿Adónde voy? ¿Cuál es el sentido de la vida? Creo que las obras de los grandes escritores, artistas y músicos tienen su origen en el juego del eterno y divino niño que hay en ellos: ese niño que, prescindiendo totalmente de la edad exterior, vive en nosotros, ya tengamos nueve o noventa años; ese niño que nunca pierde la capacidad de asombrarse, de preguntar, de entusiasmarse; ese niño en nosotros, tan vulnerable y desamparado, que sufre y que busca consuelo y esperanza; ese niño en nosotros que constituye, hasta nuestro último día de vida, nuestro futuro". 

A Michael Ende le tocó vivir una época en la que no estaba bien visto escribir literatura infantil, y mucho menos literatura infantil fantástica; hablamos de la posguerra alemana en la que todo escritor que no hiciera una literatura comprometida histórico-crítico-socio-políticamente era denostado por sus vecinos. Así que se acusó al autor de Momo de "escapista". Sin embargo Ende proclamó lo contrario, su literatura no escapa de nada, sino que va al encuentro de lo más profundo del ser humano a través de lo misterioso, de lo irracional, de lo maravilloso. De modo que esa "fantasía escapista" en realidad se opone activamente a un mundo donde el ejercicio de lo racional degenera en el sinsentido, pues la racionalidad y la ilustración científica de la civilización ha tenido el efecto contrario -lo estoy parafraseando- de lo que la razón y la lealtad exigen a cada persona. Cito ahora: "Vemos que esas personas, con su Ilustración científica, envenenan el cielo, la tierra y las aguas. Vemos que se destruyen a sí mismos física y psíquicamente. Vemos que la cima de sus conocimientos ha consistido en crear una bomba con la que se puede destruir la vida de la Tierra no sólo una, sino muchas veces." 

La poesía, el arte y la fantasía se convierten en Ende en una forma de vida y en una postura política. En una especie de "autoexilio" abandona Alemania y vive en Italia durante 15 años considerándose un "ser primitivo de la reserva centroeuropea de la literatura infantil", alejado del "gran desierto de la civilización exterior". Y con su particular humor escribe: "Me han contado que hace poco, en las fronteras de todas las reservas parecidas a la nuestra, se han colocado grandes letreros que advierten: ¡Cuidado! ¡Aquí empieza el terreno de lo irracional! ¡Peligro de muerte! ¡Prohibido el paso!". 

Y para terminar de dibujar este boceto del pensamiento de Ende, hay una anécdota de La historia interminable que quiero compartir con ustedes. Remontémonos a 1980, un año después de la publicación de la novela. El escritor vivía todavía en su casa italiana de Genzano a la que Ingeborg Hoffman -su primera mujer- y él llamaron La Casa del Unicornio. El libro tuvo un éxito inmediato y arrollador, tanto que autor y editor firmaron ese mismo año un contrato con un joven productor para adaptarlo al cine. Pero tras firmar el contrato, Ende fue engañado no una sino dos y hasta tres veces. Sin su conocimiento los derechos se revendieron a una gran productora quien contrató al director Wolfang Petersen y excluyó del proyecto al escritor. Convendrán conmigo en que la película hace poca justicia al libro. De ella Ende vino a decir públicamente que era una porquería. Se involucró en un proceso judicial largo y costoso en el que invirtió todos sus derechos de autor y tras el que lo único que pudo conseguir fue quitar su nombre de los créditos. Adujo que los culpables de la cinta la habían despojado de toda poesía. Pero, ¿qué significa que la película carece de poesía? Y ¿por qué era esto tan importante para el escritor cuando a cambio miles o millones de personas más iban a descubrir y a vivir su novela a través del séptimo arte? La respuesta la podemos encontrar en la definición que da de la poesía en Reflexiones de un indígena centroeuropeo: "La poesía es la capacidad creativa que tiene el hombre de vivirse y de reconocerse a sí mismo una y otra vez en el mundo y al mundo en sí mismo. No nos referimos únicamente a poesías y a libros sino a formas de vida y explicaciones del mundo accesibles a la experiencia, a la vida". 

Sé que seguramente muchos de ustedes recordarán haber leído La historia interminable de niños y estoy segura de que guardan un entrañable recuerdo del libro. No me gustaría terminar este artículo sin proponerles su relectura. Les aseguro que descubrirán mucho más de lo que recuerdan.


jueves, 16 de abril de 2015

Michael Ende: La historia interminable

Texto: Miguel en Libros prohibidos
Imagen: Wuselarts



Increíble es la mejor palabra para definir esta historia: increíble como cualquier buena historia de Fantasía (con mayúscula por una razón que descubrirá el lector que ponga sus manos en este libro, o se lo haya leído ya); e increíble por lo bien contada que está. Algunos/as me dijeron que se lo habían leído de pequeños y que les había encantado, pero que no sabían si les gustaría una vez adultos. Yo les digo, ¡sí! Esta historia es para todos los públicos, e incluso me atrevería a decir que sólo con una mente adulta uno puede sonsacar todos los paréntesis que esconde el autor detrás de sus palabras.

Voy a empezar hablando de la edición del libro. Rigidez es lo que me suscita. Sin embargo, como muchos conceptos ambiguos, rigidez buena. ¿A qué me refiero? Es original en que es raro encontrar una edición distinta de este libro, aunque haya sido publicado por otras editoriales. Cada capítulo empieza con un dibujo de una letra del abecedario, y de hecho, está escrito en 26 capítulos, de la A a la Z. De hecho, las ediciones que no sean fieles a la original no serían fieles a la propia historia…

Esta narración se puede dividir en dos partes bien diferenciadas: una primera parte que introduce al lector en dos relatos en paralelo, uno real y uno fantástico; y una segunda parte donde sucede algo inédito en la literatura, o al menos yo nunca he leído nada parecido. Si uno está muy inmerso en la historia y se pone en la piel del protagonista, Bastián Baltasar Bux, puede llegar a confundir Realidad con Fantasía.

La historia real comienza con Bastián, que es un niño regordete de unos 10 años, huérfano de madre y, aunque vive con su padre, olvidado por el mismo. Es un niño muy tímido, y es abusado por los demás niños del colegio, pero cuenta con una impresionante imaginación que no para de utilizar. Un día, huyendo de sus compañeros, Bastián se mete en la librería del señor Koreander, y allí encuentra un libro que le produce una atracción que él mismo no puede controlar: La Historia Interminable. Acto seguido, queriendo huir de toda realidad, Bastián se cuela en el desván de su colegio y empieza a leer. Aquí da comienzo la historia fantástica: se describe un mundo que está desapareciendo en la nada por razones desconocidas, y sólo Atreyu, el cazador de piel verde oliva designado por la Emperatriz Infantil -algo así como la “gobernanta” de ese mundo, pero nada que ver con nuestros gobernantes- puede emprender la aventura para resolver el problema.

El libro esconde una verdad a voces: la relación entre lo real y lo imaginario es mucho más importante de lo que pensamos. Este tipo de libros es el que anima al niño a imaginar, y al adulto a recuperar la imaginación perdida con los años. Además, también encontraremos reflexiones acerca del poder y las mentiras, de la tentación y de la corrupción, o incluso también roza, por momentos, el individualismo y el colectivismo. Todos ellos son temas muy importantes que se deben tratar con los niños –y con muuuuuchos adultos- a la hora de educarlos y que no hay mejor manera que con historias o cuentos como el que aquí se presenta.

“…Uno, sin embargo, no lo logró a tiempo, y la monstruosa ave se precipitó sobre él con un grito, cogió al desgraciado y se lo llevó en el pico.
Cuando el peligro había pasado, los yskálnari salieron de nuevo y continuaron el viaje con su canto y su baile, como si nada hubiera pasado. Su armonía no se había visto afectada, y no se lamentaron ni se quejaron, ni dedicaron una sola palabra a comentar el hecho.
- No -dijo uno cuando Bastián lo interrogó al respecto-: no nos falta nadie. ¿Por qué tendríamos que lamentarnos?
El individuo no contaba para ellos. Y, como no se distinguían entre sí, ninguno era irremplazable. Sin embargo, Bastián quería ser un individuo, alguien, no sólo uno como los demás. Quería que lo quisieran precisamente por ser como era. En aquella comunidad de los yskálnari había armonía pero no amor.”

En el mundo en el que vivimos actualmente, el niño ya casi no imagina: las historias a las que tiene acceso son dadas por imágenes (sean de televisión o de videojuegos, que son los dos emisores más importantes), y ya casi no se fomenta la lectura en ellos, y por tanto, el uso de la imaginación propia. Goya, en uno de sus cuadros de la serie “Los Caprichos”, adjunta la frase “el sueño de la razón produce monstruos”. Yo ahora quiero actualizar esa frase de hace 200 años y hacer que vuestras mentes mediten lo siguiente: ¿qué produce el sueño de la imaginación? ¿Qué tipo de mundo nos espera si los niños ya no inventan?

¡IMAGINACIÓN AL PODER!


miércoles, 15 de abril de 2015

Michael Ende, el escritor de los niños-adultos

Texto: Juan Carlos Olivares en Biblioteca virtual de prensa histórica
Imagen: Fransesc Grimalt en La madriguera



El éxito de la obra de Michael Ende, entre los públicos de todas las edades, radica en que el autor simplemente trata al lector menor como un adulto con la mente abierta a otros mundos. Este respeto por el destinatario final de su obra, sea niño o adulto, se refleja en una serie de claves constantes en los textos de Ende, como son el tratamiento literario de la soledad de los niños; del miedo, entendido como una de las emociones que convierten en humana, la existencia; de la eternidad perdida por la conciencia del tiempo, o de la arquitectura como instrumento para construir espacios imaginarios. Todo ello analizado en este artículo, concebido como homenaje al escritor bávaro muerto el pasado mes de agosto, que deja tras de sí una obra que, como pocas, es patrimonio de pequeños y grandes.

Los adultos tienen una extraña relación con la literatura etiquetada como infantil o juvenil. Su acercamiento se produce sólo como transacción económica en una librería para pasar inmediatamente a manos de su destinatario final. Cuando surge la excepción, cuando la obra queda confiscada en manos del habitual intermediario, las convenciones se derrumban y las preguntas acechan a las mentes preclaras y maduras. Ocurrió con Michael Ende, el escritor alemán, fallecido el pasado verano, que derrumbó tópicos con los éxitos intergeneracionales de Momo y La historia interminable.

Con Ende los padres se apropiaron de la literatura de sus hijos. En su obra encontraron un grado de imaginación en estado puro que les ofrecía la posibilidad de reencontrarse con esa fantasía que habían deseado en su infancia y que nunca descubrieron en aquellos cuentos higienizados que ocuparon durante unos años las primeras estanterías de su vida. El autor de Jim Botón y Lucas el Maquinista simplemente trataba al lector menor como un adulto con la mente abierta a otros mundos. Un respeto que se refleja en una serie de claves constantes en la obra de Ende, entre ellas la soledad de los niños de la era consumista, la riqueza literaria del miedo, la eternidad perdida por la conciencia del tiempo o la arquitectura como instrumento para construir espacios imaginarios.


Hijos únicos

Ende no escribe para un lector abstracto; refleja en su obra experiencia personal y conocimiento de su entorno. Autor de la opulenta Alemania del milagro económico de la posguerra, alimenta su obra con niños-héroes habituados a sobrellevar la soledad a través del filtro de la fantasía. La estructura familiar tradicional, dominante hasta la caída del III Reich, desaparece con la misma velocidad con la que los alemanes deciden que su objetivo prioritario es olvidar el horror a través del valium que produce el consumo terrenal. En esa carrera por satisfacer las necesidades inmediatas –y lo superfluo se hace imprescindible- se reduce el núcleo familiar a su mínima expresión, una evolución que tiene su reflejo en la literatura infantil: mitificación del abuelo-abuela y protagonismo casi absoluto de los hijos únicos en las historias.

A finales de los años 60 –precisamente cuando Ende decide instalarse en Roma- el modelo de vida escogido por la sociedad alemana termina por cristalizar y comienzan a surgir personajes nuevos como los Schlüsselkinder (niños de las llaves), escolares que andan por el mundo con las llaves de sus casas colgadas del cuello. En sus hogares, al finalizar la escuela al mediodía, nadie les espera. No es difícil extrapolar esas figuras a la personalidad de los protagonistas de los relatos de Ende. Momo, Lena o Bastian son niños que han asumido la condición de su infancia solitaria como un estado natural en sus vidas. El autor no pretende señalar traumas o realizar acusaciones, sino mostrar a adultos y niños que la soledad puede ser el entorno perfecto para jugar con la imaginación y penetrar en otras realidades.

Ende concibe casi todos sus libros como puertas materiales a la fantasía; una idea que lleva a su máxima expresión en La historia interminable. El mismo acto de girar las páginas se convierte en una fórmula mágica para traspasar fronteras. Mientras que otros escritores fabulan sobre esos otros mundos, Ende ofrece además al lector la complicidad de contar en sus manos con el abracadabra que sirve de puente a la dimensión desconocida de la literatura. Una tentación que toca especialmente la sensibilidad de los niños solitarios y de los adolescentes y adultos que recuerdan una infancia similar en la que no contaban con esos instrumentos reales para escapar.


El miedo

Muchos escritores dedicados a la literatura etiquetada como infantil-juvenil han sentido la atracción por el miedo, por las tinieblas y sus criaturas. Si la mayoría ha pasteurizado los fantasmas nocturnos hasta convertirlos en personajes admisibles –ahora se diría “políticamente correctos”-, un ejemplo son las series sobre espectros, ogros, vampiros o brujas de tan horrendo físico como tierno corazón; Ende utiliza el terror de una manera consciente como un rasgo que forma parte de la amalgama de emociones que convierten en humana a la existencia y en atrayente la fantasía literaria. No rehuye el factor miedo, incluso lo convierte en un elemento protagonista en sus obras.

Los “hombres grises” en Momo son metáforas pero también una amenaza concreta, doblemente inquietante por su aspecto convencional, sin las tradicionales deformidades físicas que alertan sobre el lado oscuro de esos seres. No es sólo la presencia física de la amenaza –como Maledictus Oruga en El ponche de los deseos- lo que convierte a Ende en un escritor de literatura infantil diferente, sino también su sinceridad a la hora de no evitar a los lectores más jóvenes las sensaciones más oscuras. Es la frialdad que genera alrededor de los robatiempo de Momo, la forma en que describe la muerte de los “hombres grises” y el terror que genera en estos personajes su volatilización, la escena de terror surrealista que describe en El ponche de los deseos, inspirada en las telas del Bosco, o la angustia de Bastian cuando está a punto de perder la conciencia y la memoria de su otro yo.

En realidad Ende, que con acierto ha sido definido como uno de los representantes del nuevo romanticismo alemán, sólo recupera la tradición tenebrosa de sus antecesores. Aunque se podría discutir la comparación con los hermanos Grimm, que no recopilaron leyendas populares alemanas para el público infantil sino como lectura adulta, es posible relacionar a Ende con los autores del nacionalismo romántico, atraídos por los mundos oscuros. Cuentos como Rapunzel, Blancanieves o Hänsel y Gretel, describen, en sus versiones originales, miedos muy concretos, incluso con morbosa precisión. El creador de Jim Botón y Lucas el Maquinista, tampoco rehuye este lado oscuro de la fantasía humana como en La historia interminable en un lugar en plena decadencia y un terror futuro: la nada.


El tiempo

En casi toda la obra de Ende aparece como una constante el tiempo y las esclavitudes que ejerce sobre el ser humano. Desde el Maestro Hora de Momo, hasta las siete horas y unos minutos literarios que dura El ponche de los deseos –cada capítulo marca el avance de las manecillas del reloj-, el transcurrir del tiempo y sus distintas metáforas se materializa como uno de los principales protagonistas de su literatura. Aunque se podría considerar el uso de este concepto como algo tradicional en los cuentos, en Ende existe una obsesión casi metafísica, quizá relacionada con su interés personal por el surrealismo –su padre era el pintor Edgar Ende-, que ha mostrado siempre una predilección por elucubrar y reflejar en su arte la obligación humana de regir vida y destino por estrictas coordenadas temporales. 

La percepción que tiene Ende del tiempo tiene fuertes connotaciones negativas. Es una referencia omnipresente que sólo la inocencia es capaz de obviar a partir de la ignorancia. Es el antes y el después de la conciencia del poder de aquel extraño artefacto con esfera, dígitos y dos palitos que se mueven hacia un destino desconocido, movidos por una fuerza igual de secreta. Mientras que el artilugio conserva su misterio, la eternidad es una realidad, el siempre jamás de los niños que no son conscientes de los cambios, del pasar, de la muerte, de la necesidad de aprovechar el tiempo perdido, de almacenar recuerdos -¿será ése el motivo de que no se conserve la primera memoria de la vida?-. Cuando el sentido de lo eterno se pierde y se reconoce el mecanismo surge ese molesto reloj de cuco que con diversas formas aparece en la obra de Ende.

De alguna manera lo que el autor de El secreto de Lena –una de las obras con cuco- propone es el regreso a ese estado de inconciencia a través de una lente ecologista. Es la propuesta de fondo que late en Momo: volver a la vida sin tiempo; unas de las posibilidades, la otra es emigrar a Fantasia o refugiarse en Lummerland.


La arquitectura

Otro rasgo de las afinidades de Ende con los surrealistas es su preocupación por la creación de arquitecturas, de geografías construidas. A pesar de que se le considera un autor de mensaje verde, casi toda su literatura transcurre en entornos modificados por la mano del hombre, en ocasiones como reflejo del desastre y otras como un hecho natural. Los apuntes arquitectónicos que mostraba en Jim Botón… pasan a convertirse, en sus obras de madurez, en sofisticados espacios que condicionan atmósferas, que confieren personalidad a los personajes, edifican universos complementarios o antagónicos. 

Momo –por ejemplo- no vive en plena naturaleza sino en un anfiteatro abandonado, en una ruina de la cultura humanizante; el Maestro Hora no se encuentra en una nebulosa abstracta sino en un espacio fantástico pero concreto, diseñado a su medida; los “hombres grises” se fuman la existencia ajena en salas calcadas de las que disfrutan los tiburones de las finanzas en Wall Street; y el brujo de El ponche de los deseos conjura maldades en una villa que podría pertenecer al mundo de Halloween de Pesadilla antes de Navidad.

Pero es en La historia interminable donde Ende desata su imaginación arquitectónica y crea un conjunto de ciudades y construcciones que podrían competir con la exquisitez metafísica de Italo Calvino en Las ciudades invisibles. La Ciudad de Plata, la Ciudad de los Espectros o la misma Torre de Marfil son a la par la materialización de una idea, de un concepto, y también la oportunidad del literato de imaginar urbes imposibles. La comparación con Tolkien, otro gran fabulador de la arquitectura, se resiste, porque Ende no elabora universos completos, no se reinventa la naturaleza, no imagina hasta el mínimo detalle un universo en los límites de lo real. En realidad, su fijación es pura arquitectura; la naturaleza –a pesar de sus adscripciones ideológicas- tiene en su literatura un papel secundario, mas como reivindicación de conciencia que como elemento narrativo o descriptivo.


martes, 14 de abril de 2015

El espejo en el espejo, de Michael Ende: Un paseo por nosotros mismos

Texto: Alberto Muñoz en Fantasymundo
Imagen: Edgar Ende



Ende se centra en ese momento que se produce cuando dos planos de existencia, aunque pertenezcan a un mismo ser, confluyen en una prolongada y fantástica duermevela.

“Cuando dos lectores leen el mismo libro, no es el mismo libro el que leen. Cada uno de ellos sumerge sus pensamientos y relaciones en la lectura, sus experiencias, su imaginación, su capacidad. Se puede decir rotundamente que un libro es un espejo en el que se refleja el lector […] se puede decir igualmente que el lector es un espejo en el que se refleja cada libro”.

Con este párrafo del propio Michael Ende (1929-1995), incluido en la cuidada introducción de Ana Belén Ramospara Cátedra, se definen de manera sencilla, los preceptos que rigen no solo "El espejo en el espejo. Un laberinto" (disponible en FantasyTienda), sino probablemente la totalidad de la obra del autor bávaro; desde "Momo" (1973) o "La historia interminable" (1979) hasta otras menos conocidas como "Jojo, historia de un saltimbanqui" (1982). Con la publicación de "Carpeta de apuntes" (1994), Michael Ende nos dejó entrever, poco antes de su fallecimiento, lo que representaba la literatura para él, el propio hecho de escribir, y la importancia del lector en la recepción de lo escrito. De manera que la propia historia se conforma también mediante el acto de la lectura e, ineludiblemente a través de la propia cosmovisión del que la lee. 

Criado en sus primeros años dentro del ambiente bohemio frecuentado por su padre, el pintor Edgar Ende (1901-1965), el pequeño Michael sufrió también los horrores del alzamiento del partido Nazi, y los posteriores bombardeos aliados. Sin destacar demasiado en sus estudios terminó por estudiar teatro y, además de actuar, escribir varias obras siguiendo la escuela Brechtiana. Llegó a la literatura juvenil casi por casualidad cuando un amigo le propuso realizar un libro ilustrado; de ahí nació "Jim Botón y Lucas el maquinista" (1960). Pero Ende nos dejó también gran número de obras de teatro, ensayos, poemas, y por supuesto, cuentos dirigidos al lector adulto. 

A modo de reunión de aforismos disfrazados de relato, sin moralina patente, esperando pacientemente completarse, es como se nos presenta "El espejo en el espejo. Un laberinto". La recopilación de treinta cuentos desarrollados durante más de una década por Michael Ende podría compararse con un gran rompecabezas donde las piezas se amontonan esperando ser colocadas, pero cuyo estudio previo e individual delata la belleza y el valor inherente de éstas, y su propio acabado sin mácula. Sin necesidad de encajar necesariamente en un todo preconcebido. No en vano, uno de los pilares en que se sustenta el libro se resume en la frase de Ende: “La belleza es, por su esencia, trascendente”.

Esta idea, se relaciona con el recuerdo de las pinturas y grabados surrealistas que su padre realizó durante toda su carrera, con mayor o menor éxito, pero siempre en la línea de provocar la extrañeza y la actividad propia de aquél que contemplara su obra. Además, la edición de Cátedra incluye gran número de reproducciones de la obra de Edgar que la complementan, puesto que padre e hijo utilizan herramientas similares para provocar idénticas reacciones que, a posteriori, pasarán por el tamiz variopinto del receptor aguzado.

A pesar de ello, no puede obviarse que existen una serie de ingredientes que se reproducen a lo largo de los textos aportando una unidad si no formal, que también, de temática subyacente. Así, la magia entendida como fenómenos que traspasan las leyes naturales, la imaginación como bien irrenunciable del ser humano , el humor quizá oscuramente amargo, y la pasión por la belleza como puerta a lo trascendente, son máximas que aparecen ( o quizá encontramos nosotros mismos ) en cada narración. El lector debe predisponerse a ese juego del “eterno infantil”, sin necesidad de renunciar a la visión más crítica durante la lectura, y hallará gran número de senderos que recorrer, ya sean conocidos, ignorados hasta ahora, o recuperados de lo más profundo de su psique. La continua reaparición de objetos, personajes, e incluso de algún escenario de manera tangencial ayuda también, como decía, a crear esa cohesión formal asimismo muy presente en el vocabulario utilizado. Todo ello teniendo en cuenta la escritura, intermitente en el tiempo, de los relatos que componen el volumen.

Resultaría bastante complicado, y sobre todo extenso, hablar por separado de cada uno de los relatos de "El espejo en el espejo. Un laberinto", así que se hace necesario que resulte igualmente apropiado hacerlo como conjunto. Podría decirse que la ausencia de título de los textos (que se indizan a través de la primera frase), y la idea de viaje en círculo que proporciona la ordenación de los mismos, nos facilita la entrada y salida, cual puerta giratoria, a ese mundo onírico y por definición catártico, que muchas veces hallamos en nuestro propio laberinto interno. Quizá no en todos los cuentos, pero en su gran mayoría, la acción se centra en ese momento que se produce cuando dos planos de existencia, aunque pertenezcan a un mismo ser, confluyen en una prolongada y fantástica duermevela.

En definitiva, si estamos dispuestos a habitar estaciones de ferrocarril donde los trenes no parten y las fuentes manan dinero, a convertirnos en marineros cuyo descenso de la cofa se ve interrumpido por un agudo funámbulo en inevitable intersección, cruzar una habitación que resulta un desierto interminable, reflexionar junto a un bailarín en posición tras un telón que nunca se abre, o intentar huir de un laberinto cuya ley reza “solo quien abandona el laberinto puede ser feliz, pero sólo quien es feliz logrará escapar”, sin duda, deberíamos visitar sin falta ese circo creado por Ende cuyo maestro de ceremonias grita a los cuatro vientos:

“No tenemos ninguna intención, ni tan siquiera la de engañarles a ustedes. Nosotros no argumentamos. No queremos demostrar, denunciar, ni evidenciar nada. Sí, ni siquiera queremos convencerles de la realidad de nuestra representación, en caso de que prefieran aceptarla como una fantasía. Puede parecer, damas y caballeros, que no les necesitamos en absoluto, pero no es así.”


miércoles, 8 de abril de 2015

Michael Ende, viajero en el mundo del sueño

Texto: vonhou
Imagen: vonhou



Hace tiempo tuve un sueño, en donde luego de abrir una puerta, encontré a un hombre cómodamente instalado en la sala de estar, quien me dirigió estas enigmáticas palabras: si puedes elegir entre seguir soñando y despertar, sueña. 

Dicha frase quedó fuertemente impresa en mi memoria ya que encierra dos temas recurrentes en la obra de Michael Ende: el libre albedrío y el mundo de las imágenes-sueños; adquiridos en su infancia mediante el trabajo de su padre Edgar Ende y nutridos a lo largo de una constante búsqueda del sentido de la vida, el escritor no en vano se llamó a sí mismo “un vagabundo, como todos los demás juglares y artistas que aspiran a ser todos y nadie”[1]. Estos aspectos, junto al humor, la norma de la belleza y lo maravilloso y misterioso, constituyeron los ejes de su quehacer artístico.

Su noción de arte consistía en extraer las ideas-forma de lo oculto y extrapolarlas al mundo visible con el único objetivo de presentar mundos diversos, mostrar una faceta de la realidad y enriquecer la vida cotidiana. Decir que Michael Ende fue un pintor de palabras no es un concepto muy alejado de la realidad, pues mediante un puñado de letras, como si de pinceladas sutiles se tratara, plasmaba en el papel increíbles paisajes oníricos surgidos de su infatigable mente creativa; de forma por demás curiosa con unas cuantas palabras lograba transmitir el total de la imagen a su lector. 

La historia interminable escapa a los estándares de los cuentos de hadas y constituye un destacado trabajo del escritor alemán, bebe de muy diversas fuentes, no sólo del ámbito literario con autores como Lewis Carrol, Rabelais y Homero; sino también de las artes plásticas tomando inspiración de Hieronymus Bosch, Francisco de Goya y Edgar Ende entre otros; así mismo de corrientes ideológicas como la antroposofía, la cábala y el zen. 

Cuando Michael Ende era catalogado como escritor de literatura infantil, aducía que en todo caso, él escribía para el niño eterno que todos llevamos dentro, no es de extrañar entonces que sea posible identificar abundantes y deliberadas alusiones culturales, puesto que su intención fue escribir un patrimonio cultural de la humanidad y una obra que pudiera ser leída en todos los niveles, podemos decir que su objetivo es el de entablar un diálogo con el mundo interno de cada lector, el ser creativo capaz de compenetrarse con el universo de la imaginación.

Lejos de fomentar una literatura escapista, Ende estaba convencido de que la armonía lograda en el arte y la belleza como un equilibrio entre la realidad externa con la interna, era capaz de crear una cultura universal que beneficiaría enormemente a la humanidad y evitaría su caída en la Nada. 

En uno de sus relatos, recopilados en El espejo en el espejo, Ende habla acerca de la búsqueda de una palabra por los habitantes de las Montañas del Cielo, escribe: “Era precisamente por la que todo se relaciona con todo… el mundo solo se compone de fragmentos que no tienen nada que ver los unos con los otros, esto es así desde que perdimos la palabra. Y lo peor es que los fragmentos se siguen descomponiendo y quedan cada vez menos cosas que guarden relación entre si, si no encontramos la palabra que reúna todo con todo, un día el mundo se pulverizará por completo por eso viajamos y la buscamos”[2]. 

A este respecto, si aceptamos que una de las vertientes por la cual surge la enfermedad mental es que las personas cada vez con mayor frecuencia se ven aisladas de su entorno y crean símbolos privados, perdiendo el sentido de la pertenencia y la cohesión grupal, volviéndose presa fácil de la mecanización y la cosificación del sí mismo, es del todo indispensable, a fin de evitar este proceso de alienación, el renovar nuestro mundo interno, conformado por elementos inconscientes, mitos y símbolos universales, cuya función es el expresar y comprender los contenidos ocultos de la psique, una necesidad tan antigua como el hombre mismo. Es necesario entonces, sumergirse y revitalizarse en la fragua de las imágenes, según diría Roman Hocke [3].

Ende, al pensar que “cada uno se transforma en aquello que busca”[4], es respaldado por Jung al enunciar: “la peregrinación es un andar por caminos sin fin y por esto mismo es al propio tiempo una búsqueda y una transformación”[4]. Enarbolando entonces, el signo del ÁURYN y con él, su máxima rectora, Michael Ende inicia dicha travesía e invita al lector a acompañarlo, convirtiéndose en buscadores de la palabra que reúna el todo con el todo, tal como los personajes de las Montañas del Cielo. 



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[1][3][4] ENDE, Michael, Carpeta de apuntes, Alfaguara, Madrid, 1996, p. 406. 
[2] ENDE, Michael, El espejo en el espejo. Un laberinto, Alfaguara, México, 1998, p. 60-62. 
[4] JUNG, Carl Gustav, Psicología y alquimia, Grupo Editorial Tomo, México 2002, p.101.


martes, 7 de abril de 2015

Crítica de Momo

Texto: Maria del Carmen Horcas López en La diseccionadora de libros



Sinopsis: Momo es una niña con un don muy especial: sólo con escuchar consigue que los que están tristes se sientan mejor, los que están enfadados solucionen sus problemas o que a los que están aburridos se les ocurran cosas divertidas. De repente, la llegada de los hombres grises va a cambiar su vida. Porque prometen que ahorrar tie mpo es lo mejor que se puede hacer, y pronto nadie va a tener tiempo para nada. Ni siquiera para jugar con los niños. Momo es la única que no cae en la trampa, y con la ayuda de la tortuga Casiopea y del maestro Hora, llevará al lector a una aventura fantástica llena de enseñanzas sobre la amistad, la bondad y el valor de las cosas sencillas. En definitiva, sobre lo que de verdad nos hace felices. 

Crítica: «Existe una cosa muy misteriosa, pero muy cotidiana. Todo el mundo participa en ella, todo el mundo la conoce, pero muy pocos se paran a pensar en ella. Casi todos se limitan a tomarla como viene, sin hacer preguntas. Esta cosa es el tiempo. Hay calendarios y relojes para medirlo, pero eso significa poco, porque todos sabemos que, a veces, una hora puede parecernos una eternidad, y otra, en cambio, pasa en un instante; depende de lo que hagamos durante esa hora. Porque el tiempo es vida. Y la vida reside en el corazón» 

A pesar de considerarse una novela infantil, «Momo» es la reflexión- y crítica- personal de Michael Ende -autor de otro clásico de la literatura fantástica, «La historia interminable»- acerca de la concepción y el uso de un concepto tan relativo como es el tiempo. En las sociedades modernas, la necesidad de racionalizarlo conlleva economizar cada segundo, obsesionándonos con obtener el máximo beneficio al igual que los ahorros depositados en un banco. Sin embargo, este atesoramiento no implica disponer de una mayor cantidad que otras personas, sino todo lo contrario. Conforme mayor es nuestra obsesión por atesorarlo, también se incrementa la sensación de estar desperdiciándolo en actividades superfluas que, en realidad, son las que nos permiten disfrutarlo. Actualmente, el tiempo es escaso, nunca tenemos suficiente y siempre deseamos más, aunque no sepamos en que emplearlo cuando finalmente lo obtenemos, básicamente porque hemos olvidado a ser niños. 

El autor alemán desarrolla en esta distopía un conjunto de conceptos metafísicos que, a pesar de orientarse al lector infantil, su moraleja final está destinada a los adultos, y más concretamente a los padres que ya no disponen de tiempo para leer este libro a sus hijos antes de acostarse. 

Michael Ende nos ofrece una pausa en nuestras estresantes vidas basadas en el trabajo y en la acumulación de posesiones materiales para recordarnos la importancia de aquellos detalles que convierten la vida en algo realmente valioso. Para ello, el escritor desarrolla la historia a través de la inocencia de la pequeña Momo, una niña con la capacidad de escuchar a las personas, quien acaba convirtiéndose en la peor amenaza para los hombres grises que pretenden hacerse con todo el tiempo de los hombres. 

En «Momo» apreciamos la influencia de la obra surrealista de su progenitor, Edgar Ende, así como en las experiencias personales del escritor con el régimen nazi. El movimiento artístico inspirado en el dadaísmo aporta un ritmo fluido, proporcionándole la apariencia de un relato narrado con absoluta naturalidad, como un cuento, aunque el destinatario es un adulto tal y como nos desvela el epílogo. De igual forma, permite a Michael Ende realizar un giro narrativo completamente inesperado cuando empieza a introducir elementos oníricos como los hombres grises, la tortuga Casiopea, la casa de Ninguna Parte o el maestro Segundo Minucio Hora que convierten una aparente fábula infantil, así como una a la imaginación en una distopía que, desgraciadamente, tiene grandes paralelismos con nuestra realidad cotidiana. 

Respecto al régimen nacionalsocialista, adviértase la simbología con un gran parecido a la Alemania Nazi. Las viviendas reducidas a bloques de hormigón completamente impersonales, la industrialización de la sociedad, el adoctrinamiento de la juventud para ser de utilidad al régimen, la destrucción de la belleza, la repetición de eslóganes… Es necesario recordar que el propio autor sufrió este fanatismo durante su adolescencia, debiendo abandonar los estudios para alistarse en el ejército y, en especial, la prohibición a su padre de exponer cualquier de sus obras o seguir pintando al considerársele un artista degenerativo. Por esta razón, Michael Ende se sirve de «Momo» para rendirle un emotivo homenaje a través de imágenes dotadas de una belleza pictórica compleja y, al mismo tiempo, efímera. El contraste entre el mundo real dominado por los hombres grises y la libertad atemporal de Ninguna Parte permite enfatizar esta soberbia beldad. 

Además, «Momo» posee un conjunto de personajes, incluyendo la propia protagonista de la novela, bastante completo que permite engloba acorde a su personalidad las diferentes actitudes y comportamientos apreciables en nuestro día a día. Michael Ende no descuida ningún aspecto de la narración y, por consiguiente, nos encontramos con diálogos inteligente, repletos de significado. De hecho, sorprende comprobar la ausencia de la condescendencia que caracterizan a los libros infantiles actuales, estableciendo una conversación de igual a igual con los lectores más jóvenes y, en consecuencia, permitiéndoles comprender los aspectos más complejos de la novela que nos recuerda a la bibliografía de Roald Dahl («Charlie y la fábrica de chocolate», «Matilda») quien nos describía la pobreza o el maltrato infantil. Es decir, Michael Ende no menosprecia la inteligencia de los niños, como solemos hacer con frecuencia los adultos, sino que les concede un merecido protagonismo a través de escenas tan representativas como la primera conversación en el anfiteatro, en la que confiesan su soledad ante la ausencia de sus padres quienes intentan suplirlas con costosos regalos que, en realidad, fomentan la individualidad. 

Por ello, debemos encontrar tiempo en nuestras ajetreadas vidas para leer «Momo», equiparable a otras distopías como«Un mundo feliz» (Aldous Huxley), «1984» (George Orwell) o «El señor de las moscas» (William Golding), con la significativa diferencia de estar orientado al público infantil, pero sin la condescendía de las novelas actuales hacia este tipo de lector. Una novela dotada de una complejidad metafísica y una belleza surrealista atípica dentro del género que nos invita a reflexionar sobre el uso del tiempo en nuestra sociedad moderna, el consumismo o la renuncia a libertad individual. De este modo «Momo» refirma la relatividad del tiempo según la persona y nuestra decisión de, bien atesorándolo o de disfrutarlo conforme no es concedido por la vida –y el maestro Hora-. 

LO MEJOR: Absolutamente todo. 

LO PEOR: No disponer de tiempo para leerla. Los libros infantiles actuales tienden a ser condescendientes con los niños, hasta el punto de que posiblemente la mayoría no posee el nivel de comprensión necesario para comprender la moraleja de «Momo» ante el excesivo infantilismo y sobreprotección. 

Sobre el autor: Michael Ende fue un escritor nacido en 1929 en Garmisch-Partenkirchen (Alemania). Su padre, el pintor surrealista Edgar Ende, le transmitió su rica visión de la realidad y una completa educación artística y humanística. Ende creció con el nacionalsocialismo y padeció la tragedia de la guerra, experiencias que contribuyeron a afianzar el anhelo de belleza, humanidad y armonía que refleja en su mundo de fantasía. Estudió en la Escuela de Teatro de Cámara de Munich y fue actor profesional y crítico de cine. Sus novelas fueron galardonadas con los premios más prestigiosos al tiempo que se convertían en un impresionante éxito editorial y servían de base para películas de gran aceptación popular. Ende murió a los 65 años, el 29 de agosto de 1995.


viernes, 13 de marzo de 2015

Acerca del blog


¿Por qué Michael Ende? Sin duda alguna por La historia interminable, libro que leí cuando tenía ocho años y que me fascinó en su momento (más tomando en cuenta que la edad de los protagonistas era muy similar a la mía), recuerdo haber copiado las letras capitales y conservarlas por muchos años. Finalmente el 14 de agosto del 2003 compré el libro y redescubrí mi fascinación, continué con Momo, La prisión de la libertad… y por supuesto, la idea de crear un sitio que albergara la obra del escritor, debido a que en mi búsqueda de referencias e información, me encontré con muy pocas páginas en español y éstas, enfocadas a La historia interminable como película; así fue que la idea cristalizó: Endeland, tributo a Michael Ende, en el año 2004.

Este es un sitio en constante actualización, por lo que en ocasiones alguna categoría desaparecerá para ser sustituida o fusionada con otra, algunos temas definitivamente se eliminan (los menos) pero en general, la información que inició en el 2004 continúa vigente y sigue aumentando. El material publicado aquí, es una recopilación de artículos en español acerca de la vida y obra de Michael Ende, donde se cita la fuente original y enlaza a la misma (salvo excepciones), sin embargo, si el autor del artículo desea se retire su trabajo de este blog, o sólo se muestre un fragmento del mismo, se hará tal como desea.
 
En 2023 se cambia el nombre del sitio,  se eliminan algunas entradas y se mantiene con pocas actualizaciones.
 
A finales de 2025, regreso con ánimos renovados aunque el blog ha perdido mucha presencia en la red. Continúo con la esperanza de conservar información importante sobre el trabajo de Michael Ende y quién sabe, quizá aún perdido entre la red, llegue a quien lo necesite.  

Agradezco a la gente que se toma el tiempo de visitar el sitio y comentar sobre su contenido.


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S E C C I O N E S

MICHAEL ENDE
Biografía: aquí se encuentra la biografía breve y extendida del autor, esta última tomada del sitio oficial.
Bibliografía: obras escritas por Michael Ende, organizadas según fecha de publicación.
Entrevistas: entrevistas a Michael Ende y a los continuadores de su obra.   
Cartas: cartas escritas por Michael Ende 
Artículos: sobre la vida de Michael Ende y su influencia.

 
ARTÍCULOS
La historia interminable: artículos que reseñan u opinan sobre este libro.
Momo: artículos que reseñan u opinan sobre este libro.
Otros: artículos que reseñan u opinan sobre los libros escritos por Michael Ende.

 
DICCIONARIOS
Michael Ende: ideas y conceptos de Michael Ende 
Fantasia: guía recopilatoria en la que se presentan de forma alfabética los personajes más importantes y los principales lugares de la geografía de Michael Ende
Leyendas de Fantasia: guía recopilatoria en la que se presentan de forma alfabética los personajes más importantes y los principales lugares de la geografía de la colección Leyendas de Fantasia

 


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B R E V E     C R O N O L O G Í A

21 de junio del 2004 Endeland surge como un tributo a Michael Ende y un deseo por expandir su obra, hospedado por primera vez en Galeón

29 de junio del 2005 comienzan los registros de la bitácora con las ilustraciones de Edgar Ende para El espejo en el espejo y el escrito de La leyenda de la luna llena.

08 de septiembre del 2005 el sitio es trasladado a Salamandra.

-- de -- del 2006 el sitio es trasladado a Pagina Web Gratis, poco después obtiene el dominio .info que expiró el 08 de abril del 2007

01 de septiembre del 2008 se realiza el traslado a Miarroba y el sitio se convierte en blog, denominándose ende.blogcindario.com
 
06 de marzo del 2014 cambio de plataforma a Blogger, por problemas con Miarroba, ahora el sitio se denomina endeland.blogspot.com
 
23 enero 2023 el blog entra en una suspensión indefinida por duelos personales. 

28 agosto 2025 se cambia el nombre a endealista.blogspot.com 
 
10 noviembre 2025 se inicia la publicación de entradas con mayor regularidad.
 
 
 
*Endealista es una palabra catalejo creada por Noemí Risco para referirse a los entusiastas de la obra de Michael Ende (www.noemirisco.me)







Michael Ende. Artículos en español sobre su vida y obra.

Con la tecnología de Blogger.

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