martes, 10 de marzo de 2026

7. Poema en honor de un no inventor

Texto: Michael Ende en Carpeta de apuntes
Imagen: Angerer der Äeltere   



Habló Hopfer, doctor y profesor:
“Descubre poco a poco claramente el pensador
los límites del progreso
pues los productos de la ciencia
dudosos son en grado extremo”.
Y sacó las consecuencias.

Ni esfuerzos ni burlas temió,
y aunque peligros hubiese
y sus bienes se perdiesen, 
ni de día ni de noche
en otra cosa pensaba.
Que fue: en no inventar nada

Tras muchos años de duras fatigas,
la ansiada recompensa coronó
todos sus experimentos.
lo que aquí sigue no lo inventó
por más que (según informes de su sección)
hubiese podido hacerlo:

Un perro con enchufe, que ladra automáticamente
y que se pone como despertador, eléctricamente
una píldora que suple por completo el descansar
y el perder el tiempo durmiendo y soñando.
Un aparato que escribe poesías y libros
y que también los lee al momento y los aprende.
Un instrumento que ahorra las estaciones del año
y polvos que reducen la mala conciencia.
Bebés que no necesitan padres
y todo lo saben y fuman tabaco.
Un avión que vuela raudo como el pensamiento 
produciendo un ruido que hace doblarse el hierro.
Alimentos que se inyectan en la sangre:
y ya no hay que comer para vivir, un año entero.
Enfermedades que se envían por correo
(quien las recibe enloquece al momento).
Una cosa que a la gente ahorra
el esfuerzo y la manera de quererse mutuamente.
Una máquina grande que atonta (se conduce),
que le quita a la gente las ganas de pensar.
Una bomba gigante que hace, al explotar,
a todo el globo terrestre por el aire saltar…
Muchas otras cosas se podrían mencionar,
pero esto basta para reconocer al genio.

Fue enorme, como vemos, lo que hizo
en todos los campos de la ciencia.
El mundo así puede sanar.
Es un modelo, sublime y venerable;
apenas hay nadie que, cual él,
haya dejado tantas cosas de inventar.

Feliz ha hecho, al reprimirlas 
a la entera humanidad.
Y por su gran sacrificio
le van a conceder (eso dicen)
el próximo año el Premio Nóbel
¡Viva Pipin Hopfer!

6. El lenguaje de los árboles

Texto: Michael Ende en Carpeta de apuntes
Imagen: Justyna Kopania   



Se describe una escena de amor indirectamente, a través de la conversación de la luna con un árbol, mientras ambos observan los tiernos juegos que nosotros no podemos ver.

 

ÁRBOL: 
    Schschschsssssssschchchchch….
 

LUNA: 
    ¿Cómo dice?
 

ÁRBOL:
    Tssssszzzzzzzzzzzzchwwwwwwwwwschschschschsch…
 

LUNA: 
    No comprendo, oiga.
 

ÁRBOL: 
    Oh, perdone usted, era lenguaje de los árboles.
 

LUNA: 
    ¡Ah! ¿Y qué significa?
 

ÁRBOL:

    Significa…, bueno, ¿cómo podría explicarlo? Expresa algo, indica, con toda precisión, algo que hay en el amor y que sólo conocen los árboles. Y quizás dos o tres personas en el mundo, pues en la naturaleza no hay nada que no tenga correspondencia con el hombre. Es algo maravilloso en grado sumo, pero por desgracia no es posible traducirlo. 


La meta ficción es lo que permite que La historia interminable sea interminable

Texto: Catalina Bernabó Cruz en Universidad Adolfo Ibañez. Facultad de Artes Liberales
Imagen: francescoch 



En La historia interminable de Michael Ende, podemos observar que la metaficción es un elemento fundamental de la obra, es más, sin esta la novela no tendría un argumento base.
 

La metaficción, es la literatura sobre la literatura. Según Zavala (2010), “cada texto metaficcional construye su propia propuesta acerca de las posibilidades y los límites del lenguaje, y, muy especialmente, acerca de lo que significan el acto de escribir y el acto de leer textos literarios” (p.3). En La historia interminable vemos como se construye el choque entre el mundo real y el mundo de fantasía, y como Bastián a través de la lectura puede generar cambios entre estos dos mundos. Este tipo de metaficción según Jesús Armas pertenece a la metalepsis narrativa, que se da cuando el personaje leído de la novela se pone en contacto con su lector ficticio, rompiendo así la estructura ficcional (p.8). 

Podemos observar que esta estructura es el argumento sobre el cual se sostiene la obra de Michael Ende, por lo que podríamos concluir que La historia interminable existe gracias a la metaficción, es decir, a través de esta, la novela surge y al mismo tiempo, por esta misma no tiene fin.

La historia interminable no puede existir sin la metaficción, esta forma parte del argumento principal y base de la obra. El que Bastián pueda introducirse en una historia, siendo parte de la novela y que el lector pueda leer esta, es lo que le da vida al mundo de fantasía, y es lo que lo hace tan único e interesante. A través de la metaficción el libro se va escribiendo a sí mismo, sin esta el libro no puede existir. Un ejemplo claro de esto en la novela, es cuando la Emperatriz Infantil se encuentra con el Viejo de la Montaña Errante, al entrar a su guarida lo primero que observa es el libro de La historia interminable con el mismo aspecto físico del que tenía Bastián en sus manos, de hecho, este deja de leer sorprendido: “el libro que tenía en las manos era el libro del que se hablaba. Pero ¿cómo podía aparecer ese libro dentro de sí mismo?” (Ende, 129). Aquí podemos observar cómo se empieza a romper el marco ficcional en la historia, donde ambos mundos comienzan a chocar, y Bastián se empieza a dar cuenta que el libro que está en sus manos, se va escribiendo a medida que lo lee. Y así se lo explica el Viejo de la Montaña Errante a la Emperatriz Infantil: “Podía leerlo mientras lo escribía. Y lo sé porque lo leí. Y lo escribí porque sucedió. De esa forma, por mi mano, la Historia Interminable se escribe a sí misma” (Ende 131). 

El viejo no podía decirle a la Emperatriz qué iba a suceder a continuación, ya que él va escribiendo la historia a medida que sucede, y para atraer a Bastián al mundo de Fantasia, y que comprenda finalmente que al que necesitan es a él, el Viejo de la Montaña Errante comienza a contar la historia desde el comienzo, lo cual comenzaría con la historia de Bastián al entrar a la librería. Aquí tanto lectores, como Bastián como lector quedan en desconcierto, ya que el libro hace alusión directa a su comienzo, y en caso de Bastián a que la historia comienza cuando el coge el libro. Por lo tanto, sin esta “historia dentro de la historia”, La historia interminable, no podría existir, y mucho menos ser infinita. Jesús Armas afirma que cuando se da esta metalepsis narrativa; “…la obra presenta ante los ojos del pequeño lector una obra “en construcción”, porque las interferencias de un mundo en otro provocan pequeños cataclismos, cambios imprevisibles. Son casos evidentes de ruptura del marco, pero mantienen la ilusión de la ficción” (p.8).

Para continuar, otro elemento que nos permite argumentar que la metaficción es lo que permite que La historia interminable, sea interminable, es que el lector comienza a ser parte de la historia. Ya que al igual que Bastián está inmerso en la lectura, y le da vida al libro otorgándole un nuevo significado. Fantasia vuelve a existir cada vez que alguien lee La historia interminable, ya que cada persona le entrega un significado distinto, no todos leen lo mismo, a través de nuestras propias experiencias, podemos leer distintas versiones del mismo libro, haciéndolo así, interminable. Roberto Cáceres, se hace la misma pregunta que Michael Ende realiza en otra de sus obras; cuando varias personas leen el mismo libro ¿leen realmente lo mismo? Aquí, Cáceres pone énfasis en la multiplicidad semántica que existe en la literatura (p.4) al ser seres individuales con nuestra propia historia, experiencias y formas de ver la vida, le otorgamos distintas significaciones al mundo que nos rodea. No dudo que al leer La historia interminable, yo junto a todos mis compañeros de esta asignatura, aunque hayamos leído el mismo libro, nos hemos quedado con cosas distintas, no creo que ninguna lectura haya sido idéntica a la otra. 

Como lectores, al igual que Bastián revivimos esta historia junto a todos sus personajes, y le vamos dando nuevos significados y rumbos a la novela. Cáceres lo aclara de esta forma también: “El planteamiento inicial de la obra (un libro que se escribe según es leído, en el que autor, lector y protagonista coinciden en un acto de creación y recreación simultáneo) …” (p.2). Incluso hasta el propio autor, da de cierta manera este mensaje oculto en el libro; “¡Lo que allí se contaba era su propia historia! Y estaba en la Historia Interminable. Él, Bastián, ¡aparecía como un personaje en el libro cuyo lector se había considerado hasta ahora! ¡Y quién sabe qué otro lector lo leía ahora precisamente, creyendo ser también sólo un lector... y así de forma interminable! (Ende 134). Como lectores, al estar inmersos en la lectura, volvemos a darle vida una y otra vez a La historia interminable, leyendo la novela desde nuestra perspectiva y otorgándole un propio sentido.

En conclusión, gracias a la metaficción es posible La historia interminable, tanto así por como estructura el argumento base de la novela, a como nosotros como lectores le vamos dando infinitos significados a través de nuestra lectura. En mi opinión el carácter meta literario que tiene la novela de Michael Ende, es lo que la hace tan llamativa y especial, ya que nos invita como lectores a sumergirnos en el libro, ver la historia con los ojos de sus personajes y llegar al mundo de Fantasia. Siento que también hace un fuerte llamado a la creatividad. Constantemente a lo largo del libro se dejan historias sin finalizar con la frase “Pero ésa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.”, permitiéndonos como lectores imaginar y dar con finales para esos personajes, y dando nuevamente alusión a la infinidad de la historia. En lo personal, la metaficción además de ser fundamental para que La historia interminable exista como tal, es lo que le da un carácter único al libro y lo que lo ha hecho tan popular y relevante hasta hoy en día. 


 

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Referencias:
Armas, Jesús Díaz. "El libro dentro del libro: aspectos de la metaficción en la literatura infantil y juvenil." AILIJ. Anuario de Investigación en Literatura Infantil y Juvenil 1 (2003).

Cáceres Blanco, Roberto. "Una lectura alquímica de «La historia interminable»." (2018): 263-292.

Zavala, Lauro. "Leer metaficción es una actividad riesgosa." Literatura: teoría, historia, crítica 12 (2010).

 

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